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PRIMER ADHAYA

 

PRIMER BRAHMANA

 

“En verdad la aurora es la cabeza del caballo listo para el sacrificio, siendo el sol su ojo; el viento es el aliento del animal, la boca el fuego, y el año su cuerpo. El cielo es su espalda, el firmamento el vientre, la tierra el pecho, y los cuatro puntos cardinales los lados del cuerpo; los puntos intermedios las costillas, los miembros las estaciones, los tendones, los meses y las mitades de los meses; los pies los días y las noches, los huesos las estrellas, y la carne, las nubes; la comida semidigerida es la arena, los ríos los intestinos, el hígado y los pulmones las montañas, y los cabellos, las hierbas y los árboles. Cuando el sol se levanta, es la frente; cuando se pone, la parte posterior del caballo. Cuando el caballo tiembla es el relámpago; cuando da coces, el trueno; cuando hace agua, la lluvia; cuando sopla el viento es la voz del animal.


            “En verdad el Día surgió después del caballo, en forma de vasija dorada, llamada Mahiman, la cual se coloca para el sacrificio delante del caballo. Su lugar está en el mar de Oriente. La Noche surgió después del caballo, en forma de vasija plateada, llamada Mahiman, la cual se coloca para el sacrificio detrás del caballo. Su lugar está en el mar de Occidente. En verdad estas dos vasijas surgieron a ambos lados del caballo. Como corredor de caballos, Brahma llamó a los Devas: como semental a los Gandharvas; como corredor pedestre, a los Asuras; como caballo, a los hombres. El mar es la prole del animal y su lugar de origen.

 


SEGUNDO BRAHMANA


En el principio no había nada. Por la Muerte todo esto estaba callado. La Muerte (el primer ser) pensó: “Deseo tener un Cuerpo”. Así pues, se postró en adoración. De aquella adoración nació el agua. Al ver el agua, exclamó: “En verdad el agua (‘ka’) se apareció a mí mientras estaba en adoración (‘arkate’)”. Por este motivo el agua se llama “ar-ka”. Ciertamente halla el placer quien conoce la razón por la cual el agua se llama “arka”.


 En verdad el agua es “arka”. Y lo que entonces era la espuma del agua se endureció convirtiéndose en tierra. En la tierra descansó la Muerte, y de su descanso y calor nació el fuego, Agni, Heno de luz.
 Aquel ser se dividió en tres: Aditya (el Sol), Vayu (el aire) y Agni (el fuego). A su vez el espíritu (prana) se dividió en tres: la cabeza fue el Oriente y los dos brazos el norte y el sur del Oriente; la cabeza fue el Occidente, y las dos piernas el norte y el sur del Occidente; los dos lados fueron el Sur y el Norte; la espalda el cielo, el vientre el firmamento y el polvo la tierra. De este modo, la Muerte permanece firme en el agua. Quien esto conoce, permanece firme adondequiera que vaya.
 La Muerte tuvo un deseo: “Que un segundo cuerpo nazca de mí”. De este modo formó el Habla en su mente, convirtiéndose la semilla en el año. Antes de aquel tiempo no existían los años. El Habla tardó en formarse un año. Cuando aquélla nació, la Muerte abrió la boca para tragársela. Entonces aquélla gritó: “ ¡ Bhan! “ y así se formó el Habla.          
 La Muerte pensó: “Si la mato, tendré muy poca comida. Por consiguiente, del habla y del cuerpo (el año) hizo surgir todo lo que existe: los Vedas, los himnos, los versos, los sacrificios, los hombres y los animales. Y todo lo que la Muerte hizo sur 5 t d decid¡¿> comérselo. Así es en verdad, pues la Muerte engulle todo. Por esta razón a la Muerte se la llama Aditi. Quien conoce por e a la Muerte se la llama Aditi, obtiene el poder de comerlo todo; ciertamente todo se convierte en su comida.
 La Muerte deseó ofrecer otro gran sacrificio. Así pues, de las grandes penitencias que hizo surgió un gran poder de ella. Ese poder son los sentidos (prana). Cuando todos los sentidos hubieron surgido, el cuerpo empezó a tragarlos a todos. Así que como la mente quedó en el cuerpo, y desde entonces ésa es su morada.         
 Deseó que este cuerpo fuera apto para el sacrificio (medhya). Entonces se convirtió en un caballo (asva) porque empezó a tragar (asvat) y es apto para el sacrificio (medhya). Por eso al sacrificio del caballo se le llama Asva-medha. En verdad quien esto conoce, conoce el asva-medha. La Muerte soltó entonces al caballo y al cabo de un año se lo ofreció en sacrificio a sí misma, dejando a los otros animales para ser sacrificados a las deidades. Por consiguiente los sacrificadores ofrecieron el caballo purificado que pertenecía a Pragapati, a todas las deidades. En verdad el sol radiante es el sacrificio Asvamedha, y su cuerpo es el año; Agni es el fuego del sacrificio y estos mundos son sus cuerpos. Estos dos son el fuego del sacrificio y el sacrificio Asvamedha, que a su vez son una deidad, la Muerte. Quien esto conoce, traspasa las barreras de la muerte; ciertamente, la muerte no le alcanza, convirtiéndose en una de esas deidades.


 

TERCER BRAHMANA


 Había dos clases de descendientes de Pragapati, los Devas y los Asuras. Los Devas eran los más jóvenes y los Asuras, los mayores. Los Devas, que estaban luchando en estos mundos, dijeron: “Venzamos a los Asuras en los sacrificios, cantando los himnos (udgitha)”.       
 Aquellos dijeron al habla (Vak): “Canta para nosotros los himnos (udgitha)”. Asintió el habla y cantó los udritha para ellos. Todo deleite que existe en el habla lo obtuvo para los Devas cantando (los tres pavamanas); pero hubo otros himnos que aún pronunció mejor (los otros nueve pavamanas), cuya gloria se reservó para sí misma. Los Asuras se percataron y exclamaron: “En verdad, con este cantor nos vencerán”. Entonces se precipitaron contra él, llenándole de maldad. De este modo, hay un mal que consiste en decir lo que no es verdad.  
 Entonces los Devas dijeron al aliento (perfume): “Canta rara nosotros”. Asintió el aliento (perfume). Así, pues, el deleite que existe en el olfato aquél lo obtuvo para los Devas cantando; mas lo que olía mejor se lo reservó para él. Los Asuras se percataron: “Ciertamente, con este cantor nos vencerán”. Entonces se precipitaron contra el cantor, llenándole de maldad. De este modo hay un mal que consiste en oler lo que es malo.        
 Entonces dijeron al ojo: “Canta para nosotros”. “Sí”, dijo el ojo y cantó. El placer que hay en la visión lo obtuvo él para los Devas cantando; pero lo más hermoso que vio lo reservó para sí mismo. Los Asuras se dieron cuenta y exclamaron: “En verdad, con este cantor nos vencerán”. Entonces le rodearon y le traspasaron con el mal. De este modo, hay un mal que consiste en ver lo que es malo. 
 Entonces invitaron al oído: “Canta para nosotros”. Asintió el oído, y cantó. Todo el deleite que hay en el oído, lo obtuvo él para los Devas cantando; pero lo mejor que oyó lo reservó para sí mismo. Los Asuras, conociendo aquello, dijeron: “Verdaderamente con este cantor nos vencerán”. Entonces corrieron hacia el cantor y le llenaron de maldad. De esta forma hay un mal que consiste en escuchar lo perverso.         
 Entonces dijeron a la mente: “Canta para nosotros”. “SÍ”, dijo la mente, y cantó. El deleite que se halla en la mente, lo obtuvo él para los Devas cantando; pero lo mejor que pensó lo reservó para sí mismo. Los Asuras, sabiéndolo, exclamaron: “En verdad, con este cantor nos vencerán”. Entonces le rodearon y le llenaron de maldad. Así hay un mal que consiste en pensar lo perverso. De esta forma los Asuras sumieron a esas deidades en el mal, llenándolas de maldad.
 Entonces los Devas dijeron al aliento vital: “Canta para nosotros”. Asintió el aliento, y cantó. Los Asuras, conociendo aquello, exclamaron: “Ciertamente, con este cantor nos vencerán”. Entonces corrieron hacia él y le llenaron de maldad. Sin embargo, como una bola de barro que da con una piedra, rompiéndose en mil pedazos, de igual modo aquellos perecieron, esparciéndose sus pedazos en todas direcciones. De esta forma los Devas se levantaron altivos, mientras los Asuras se precipitaron en el abismo. Quien conoce esto, se eleva por encima de su ser; en verdad su enemigo más odiado es sumido en el abismo.   
 Entonces los Devas inquirieron: “¿Dónde está aquel que nos ha salvado?” Su salvador era el aliento que mora más allá del interior de la boca (“asye’ntar”), por lo cual es llamado Ayasya; él es la sabia (“rasa”) que da vida a las partes del cuerpo (“anga”), por lo cual es llamado Angirasa.        
 Esa deidad fue llamada Dur, pues la Muerte fue alejada (“duran”) de ella. Quien conoce esto, no puede ser alcanzado por la muerte.
 Esa deidad, después de sacar el mal de aquellas deidades, envió a la muerte a los cuatro confines de la tierra. Allí depositó sus pecados. Por consiguiente, nadie debe ir hasta los confines de la tierra, pues en ellos mora la muerte.     
 La deidad que mora en el aliento vital, después de sacar el mal de las otras deidades, las llevó más allá de a muerte.     
 Primero liberó al habla. Cuando el habla fue liberada de la muerte, se convirtió en lo que había sido anteriormente: Agni (el fuego). Así pues, Agni, después de traspasar los límites de la muerte, brilla en toda su plenitud.  
 Después liberó a la respiración. Cuando la respiración hubo sido liberada de la muerte, se convirtió en Vayu (aire). Vayu, después de traspasar los límites de la muerte, sopla con toda su fuerza. 
 Después liberó al ojo. Cuando el ojo hubo sido liberado de la muerte, se convirtió en Aditya (el sol). Aditya, después de traspasar los límites de la muerte, arde con toda su fuerza.        
 Después liberó al oído. Cuando el oído hubo sido liberado de la muerte, se convirtió en los cuatro puntos cardinales. Estos son nuestros cuatro puntos cardinales, que han traspasado los límites de la muerte.  
 Después liberó a la mente. Cuando la mente fue liberada de la muerte, se convirtió en la luna (Kandramas). La luna, después de traspasar los límites de la muerte, brilla en todo su esplendor. A quien conoce esto, esta deidad le conduce más allá de los confines de la muerte.  
 Entonces el aliento vital entonó su canto y obtuvo alimento comestible para él. Así toda comida es alimento sólo para el aliento, y en el aliento únicamente reposa. Los Devas dijeron: “En verdad, tú has conseguido obtener la verdadera comida para tu ser. Danos, Pues, una parte de esa comida”. Aquél respondió: “Entrad dentro de mí”. Ellos asintieron y entraron todos dentro de él. Por consiguiente toda comida es alimento para el aliento y por él todos los demás sentidos son satisfechos.
 Si un hombre conoce esto, se convierte en sustentador de sus familiares; en verdad él es su guía principal y su gobernante. Si alguna vez entre sus propios familiares tratara alguien de oponerse a quien posee este conocimiento, perdería al instante todo lo que poseyera. Sin embargo, quien sigue al hombre que posee este conocimiento en su corazón, obtiene todos los bienes de la tierra.  
 Aquél (el aliento vital) fue llamado Ayasya Angirasa, pues él es la savia (“rasa”) de las partes del cuerpo (“anga”). Sí, en verdad el aliento es la savia de los órganos del cuerpo. Por consiguiente, aquel órgano que deja de recibir el aliento vital, Se seca, pues deja de recibir la savia de los órganos del cuerpo. El aliento es también Brihaspati, pues el habla es Brihati (Rig-Veda), y él es su señor; por consiguiente él es Brihaspati.         
 El aliento es también Brahmanaspati, pues el habla es Brahma (Yagur-veda) y él es su señor; por consiguiente él es Brahmanaspati. El aliento es también Saman (los Udgitha), pues el habla es Samari (Sama-veda), que a la vez es el habla (sa) y el aliento (ama). Por este motivo Saman es llamado Saman.      
 0 porque es igual (Saman) que un gusano, igual que un elefante, igual que los tres mundos e igual que el universo, por eso es Saman. Quien conoce a Saman, obtiene la unión con él.
 El aliento es Udghita. En verdad el aliento es Ut, pues el aliento mantiene a este universo; y el aliento es Ghita, el canto. Y puesto que él es “ut” y “ghita”, él es Udghita.   
 Así fue como Brahmadatta Kaikitaneya (el nieto de Kikitana), tomando a Soma dijo: “Que Soma me corte la cabeza si Ayasya Angirasa cantara otro Udgitha (himno) distinto Pues él es en verdad el habla y el aliento”.         
 Quien conoce la propiedad de Saman (el aliento), obtien su poder. En verdad su propiedad es el tono de voz. Por con siguiente, el sacerdote que debe entonar los himnos de Sama ha de desear que su voz tenga un buen tono; debe realizar e sacrificio con un tono de voz perfecto. Por consiguiente quienes busquen a un sacerdote para realizar los sacrificios, deberán asegurarse de que posee buena voz, es decir que su voz posee la propiedad esencial para los sacrificios, pues quien conoce la propiedad de Saman, obtiene la unión con él. 
 Quien conoce el oro de Saman obtiene su poder. En verdad el oro de Saman se halla únicamente en el tono. Quien pues, conoce el oro de Saman, obtiene su poder.        
 Quien conoce cuál es la base en la que se sostiene Saman él mismo es sostenido por él. En verdad su sostén está en el habla únicamente, pues el aliento es cantado como Saman. Sin embargo, algunos necios afirman que el sostén es la comida. Después sigue el Abhyaroha (la ascensión) de los versos Pavamana. En verdad cuando el sacerdote empiece a cantar e Saman, el sacrificador debe recitar estos versos: “Llévame de la irrealidad a la realidad! ¡Llévame de 1a oscuridad a la luz! ¡Llévame de la muerte a la inmortalidad!. Cuando aquél dice: “Llévame de la irrealidad a la realidad”, la irrealidad es en verdad la muerte, y la realidad 1a inmortalidad. Por consiguiente, aquél dice: “Llévarne de la muerte a la inmortalidad, hazme inmortal”. Cuando él dice: “Llévame de la oscuridad a la luz”, 1a oscuridad es en verdad la muerte y la luz la inmortalidad Por consiguiente aquél dice: Llévame de la muerte a la inmortalidad, hazme inmortal”. Cuando él dice: “Llévame de la muerte a la inmortalidad”, no hay ningún significado oculto.   
 Después vienen los otros himnos mediante los cuales el sacerdote puede obtener comida para sí mismo. Por consiguiente el sacrificador, mientras se cantan himnos, debe pedir un deseo, cualquier deseo que desee obtener. Un sacerdote que conoce esto obtiene con sus cantos cualquier deseo que quiera alcanzar, ya para sí mismo, ya para el sacrificador. Este conocimiento en verdad se llama el conquistador de los mundos. Quien, pues, conoce este Sama, para él no existe el miedo de no ser admitido al mundo supremo.

 


CUARTO BRAHMANA        


 En el principio sólo existía el Ser, en la forma de una persona (purusha). Aquélla miró a su alrededor y no vio nada excepto su propio Ser. Lo primero que dijo fue: “Yo soy”; así fue como, pronunciando su nombre, se convirtió en yo. Por consiguiente, si a un hombre se le pregunta, lo primero que dice es: “Yo soy”, y luego pronuncia el otro nombre que pueda tener, y puesto que antes de esto (“purva”), él (el Ser) quemó (“ush”) todos los seres perversos, así fue como se convirtió en persona (“pur-usha”). En verdad, quien esto conoce, quema todo aquello que intenta anteponérsele.    
 Tuvo miedo; por consiguiente todo aquel que está solo, tiene miedo. Mas pensó: “Si no hay nadie más que yo mismo, ¿por qué tengo miedo?”

Pero no sintió deleite alguno. Por consiguiente el hombre que está solo no siente nada agradable. En seguida tuvo un deseo, que se hizo tan grande como un hombre y una mujer juntos. Entonces hizo que su Ser se dividiera en dos (“pat”), y de ahí surgió el marido (“pati”) y la esposa (“patri”). Por consiguiente Yagnavalkya dijo: “Los dos somos como las dos mitades de una concha”. Así pues, el vacío que antes existía fue llenado por la mujer. Aquél la abrazó y de este modo nacieron los hombres.           
 Ella tuvo un pensamiento: “¿Cómo me puede abrazar, si he salido de su mismo ser? Me esconderé”. Entonces se convirtió en vaca; pero él se convirtió en toro y la abrazó. Así pues, de ahí nacieron las vacas. Ella se convirtió en yegua y él en caballo; ella se convirtió en burra y él en asno. El la abrazó y de ahí nacieron los animales de un sola pezuña. Ella se convirtió en cabra y é1 en macho cabrío; ella se convirtió en oveja y él en carnero. El la abrazó y de ahí nacieron las cabras y las ovejas. De este modo todo lo que existe fue creado en parejas, inclusive las hormigas.
 Entonces él supo: “Yo soy en verdad esta creación, pues yo creé todo esto”. De este modo, él se convirtió en la creación; en verdad quien conoce esto, vive en su propia creación    
 Más tarde produjo el fuego frotándose las manos. De su boca y de sus senos hizo surgir las llamas. Por consiguiente 1a boca y las manos no tienen vello, así como los senos. Cuando dicen: “Ofrece sacrificios a este dios o a este otro cada, uno de los dioses no es más que una manifestación suya, pues él es todos los dioses. Entonces de la semilla creó todo lo húmedo, esto es Soma. En verdad en este universo todo es, o bien comida, o bien el ser que la come. Esta es la creación suprema de Brahma, pues él hizo surgir a los dioses de su mejor parte, creando lo inmortal de lo que hasta entonces era sólo mortal. Por consiguiente, ésta es su creación suprema. Quien conoce esto, vive en su verdadera creación.           
 Todo esto no estaba desarrollado todavía. Se desarrolló por medio de la forma y el nombre, para que los hombre pudieran apreciar mejor cada detalle de su creación. El (Brahma o el Ser) penetró hasta el fondo de su propia creación, igual que una cuchilla encaja en una caja para cuchillas, o el fuego en el hogar. El no puede ser visto, pues es el mismo aliento que respiramos. Cuando hablamos, él es el habla; cuando nos detenemos en contemplación, él es la vista; cuando oímos, él es el oído y cuando pensamos, él es la mente. Todo esto no son sino nombres que se dan a las manifestaciones de sus actos. Sin embargo, quien le adora como a una de sus manifestaciones, no le conoce en verdad, pues él está más allá de sus cualidades. Los hombres deben adorarle como el Ser, pues en el Ser todas las cualidades son una. El Ser es la base de todo pues a través de él, todo puede ser conocido. Y al igual que se puede hallar el camino perdido siguiendo las huellas pordon de alguien pisó, de igual forma quien tiene conocimiento de esto, encuentra la gloria y se hace digno de alabanza.   
 Este Ser, que es lo más próximo a nosotros, es más apreciado que un hijo, más apreciado que la riqueza, más querido que ninguna otra cosa. Y si alguien dijera a otro que hay algo más querido que el ser, perdería todo lo que posee más tarde o más temprano. Sólo el Ser es querido y digno de ser adorado. Quien pone todo su amor en el Ser y solamente en él, no verá perecer jamás al objeto de su amor.      
 Si los hombres creen que mediante el conocimiento de Brahma, alcanzarán todo, ¿qué es entonces lo que conocía Brahma, de lo cual surgió todo?      
 En verdad en el principio estaba Brahma. Brahma conocía sólo el Ser. El dijo: “Yo soy Brahma”, y de ahí surgió todo. De este modo, Deva (los dioses) despertó para conocer a Brahma, convirtiéndose en el mismoo Brahma; y lo mismo ocurrió con los Rishis (los sabios) y los hombres. Así fue cómo el Rishi Vamadeva comprendió la esencia de Brahma y exclamó: “Yo era Manu (la luna), yo era el sol”. Por consiguiente, quien conoce que él es Brahma, se convierte él mismo en Brahma, sin que los mismos Devas puedan evitarlo, pues él mora en el mismo Ser que aquéllos. Sin embargo, si un hombre adora a otra deidad, creyendo que aquélla es una y él otro, no conoce. Para los Devas, es como un animal. Pues en verdad, igual que muchos animales proporcionan alimento a un solo hombre, de igual forma cada hombre proporciona alimento a los Devas (los dioses). Si un solo animal es robado a los Devas, eso no les complace. ¡Cuánto más, pues, si son muchos los animales robados! Por consiguiente, a los Devas les disgusta que los hombres cometan estas acciones.
 En verdad en el principio estaba Brahma. Estando solo, quiso crear las fuerzas supremas. Entonces creó los Kshatras (poderes) entre los Devas (dioses). Así pues, no existe nada más allá de Kshatra, por lo cual en el sacrificio Ragasuya, el brahmín se sienta debajo del Kshatriya. El confiere su gloria en Kshatra únicamente. Si, Brahma es el origen de Kshatra. Por consiguiente, aunque un rey es exaltado, se sienta debajo del brahmín, pues él es su lugar de origen. Quien causa una afrenta a aquél, causa una afrenta a su propio lugar de origen. Peor aún, pues ha causado una afrenta a alguien mejor que sí mismo.           
 Todavía Brahma no era suficientemente fuerte. Así pues, creó a Vis (la gente), las clases de Devas que en sus distintos órdenes son llamados Vasus, Rudras, Adityas, Visve Devas, Maruts.    
 Sin embargo, no era suficientemente fuerte. Creó, pues, la casta de los Sudras y a Pushan (el dador de alimento). En verdad esta tierra es Pushan (el dador de alimento), pues la tierra en verdad alimenta a todo lo que hay en ella. 
 Aún así, no era suficientemente fuerte. Creó, pues, lo más excelente, la ley (dharma). La ley es el Kshatra (poder) del Kshatra; por consiguiente no hay nada superior a la ley. De este modo, incluso un hombre débil, con el apoyo de la ley, puede gobernar a uno más fuerte que él, como si él fuera el rey y el otro su súbdito. De esta forma a la ley se le llama la verdad. Así, si un hombre declara la verdad, se dice que ha declarado según la ley; y si declara según la ley, se dice que declara la verdad. Ambas cosas son lo mismo.     
 De esta forma existe Brahma, Kshatra, Vis y Sudra. Entre los Devas Brahma existía únicamente como Agni (el fuego), y entre los hombres, como brahmín, igual que Kshatriya a través de Kshatriya, Vaisya a través del (divino) Vaisya y Sudra a través del (divino) Sudra. Por consiguiente, las gentes desean sus estados futuros a los Devas a través de Agni (el fuego del sacrificio) únicamente; y a los hombres a través de los brahmines, pues Brahma mora en estas dos formas. Así, si un hombre fallece sin haber visto su verdadera vida futura, ese Ser, siendo desconocido, no le recibe ni le bendice, como si aquél no hubiera leído los Vedas o no hubiera realizado buenas acciones. Más aún, si alguien lleno de santidad realiza grandes obras en la tierra, pero no conoce el Ser, sus obras no servirán de nada y perecerá. Pero si un hombre conoce el Ser en su verdadero estado, sus obras no perecen pues todo lo que desea, lo obtiene en su Ser.         
 En verdad el Ser (del ignorante) es el mundo de todas la criaturas. Cuando un hombre ofrece sacrificios a Brahma mora en el mundo de los Rishis; cuando ofrece comida a los antepasados tratando de obtener descendencia, mora en el mundo de los antepasados; cuando da cobijo y comida a otros hombres, mora en el mundo de los hombres; cuando encuentra alfalfa y agua para los animales, mora en el mundo de los animales; cuando los cuadrúpedos, pájaros e incluso hormigas viven en su casa, mora en su mundo. Y de igual forma que cada cual desea que su mundo no sufra daño alguno, así todos los seres desean que quien sabe esto no sufra ningún daño. En verdad esto es algo conocido y bien razonado.
 En el principio sólo existía el Ser, único. Aquel tuvo un deseo: “Quiero una esposa para que me dé descendencia y riqueza para poder ofrecer en sacrificios”. En verdad esto es un deseo completo, pues incluso si hubiera deseado más, no lo hubiera encontrado. Por consiguiente una persona sola tiene este deseo: “Quiero una esposa para que me dé descendencia y riqueza para poder ofrecer en sacrificios”. Y si no obtiene ninguna de estas cosas, cree que es incompleto. Este es su estado completo: la mente es su ser (el marido), el habla es su esposa, el aliento su hijo, el ojo toda la riqueza mundana, pues él la encuentra con el ojo, y el oído su riqueza divina, pues él la oye con el oído. El cuerpo (“atman”) es su obra, pues con el cuerpo ejecuta sus acciones. Este es el quíntuple sacrificio, pues quíntuple es el animal, quíntuple el hombre y todas las cosas. Quien esto conoce, obtiene todo lo demás.

 


QUINTO BRAHMANA         


 Cuando el padre (de la creación) hubo producido, mediante Conocimiento y penitencia (acciones), las siete clases de Comida, distribuyó una de ellas a todos los seres y dos a los Devas. Hizo tres para él y una la distribuyó a los animales. Esta es la base de todo, para los seres que respiran y para los que no respiran. ¿Por qué entonces los seres no perecen, aunque son comidos por otros? Quien conoce al imperecedero, conoce la esencia de lo que come. Va a los Devas y en ellos encuentra la fuerza.           
 Cuando se dice que el padre produjo mediante Conocimiento y penitencia las siete clases de comida, está claro que así lo hizo. Cuando se dice que una de ellas fue común, esa es la comida común de todo lo que se come. Quien adora (come esa comida común), permanece en el mal, pues en verdad esa comida pertenece a todos los seres. Cuando se dice que asignó dos clases de comida a los Devas, se refiere al huta, que es sacrificado en el fuego, y al para-huta que es entregado para el sacrificio. Pero también se dice que los sacrificios de luna nueva y luna llena son divinos; por consiguiente no se delerían ofrecer con un deseo. Cuando se dice que “una clase de alimento dio a los animales”, se refiere a la leche. Pues en el principio (en su infancia) los animales y los hombres viven de leche. Así cuando nace un bebé, o bien le hacen lamer “ghrita” (mantequilla) o bien le dan de pecho. Por consiguiente a un recién nacido le llaman “atrinada” es decir, que no come hierbas. Cuando dicen: “en ello descansa todo, lo que respira y lo que no respira”, vemos que todo, lo que respira y lo que no respira, se basa y depende de la leche. Y cuando se dice (en otro Brahmana) que un hombre que ofrece sus sacrificios con leche un año entero, traspasa los umbrales de la muerte, no es así exactamente. No, pues en el mismo día en que ofrece el sacrificio, en ese mismo día traspasa los umbrales de la muerte; así pues, quien conoce esto, ofrece a los dioses la comida entera (toda la leche). Cuando se dice: “¿Por qué éstos no perecen, a pesar de ser comidos continuamente?”, respondemos: En verdad, la Persona es imperecedera y ella produce el alimento una y otra vez. Cuando se dice que “come la comida con el rostro”, el rostro significa la boca, pues ella (la persona) la come con su boca. Cuando decimos que “va a los Devas, y en ellos halla la fortaleza”, eso significa una alabanza.         
 Cuando decimos que “hizo tres clases de alimento para sí mismo”, eso significa que creó la mente, el habla y el aliento para sí mismo. Cuando la gente dice: “Mi mente estaba en todas partes, pero no la pude ver; mi mente estaba en todas partes, pero no la pude escuchar”, está claro que el hombre ve con su mente y oye con su mente. El deseo, la representación, la duda, la fe, la falta de fe, la memoria, el olvido, la vergüenza, la reflexión, el miedo, todo esto es mente. Por consiguiente, si a un hombre le tocan la espalda, lo percibe mediante la mente. Todo sonido que existe, esto es habla. El habla es un medio, no es nada en sí misma. Todas las respiraciones, interiores y exteriores, no son más que “prana”. En verdad en eso consiste el Ser, y el Ser consiste en palabra, mente y aliento.     
 Estos son los tres mundos: la tierra es la palabra, el firmamento es la mente y el cielo es la respiración. 
 Estos son los tres Vedas: el Rig-veda es la palabra, el Yagur-veda la mente y el Sama-veda el aliento.  
 Estos son los Devas, los antepasados y los hombres: los Devas son la palabra, los antepasados la mente y los hombres el aliento.
 Estos son el padre, la madre y el hijo: el padre es la mente, la madre la palabra y el hijo el aliento.         
 Estos son lo conocido, lo que está por conocer y lo desconocido. Lo conocido tiene la forma del habla, pues el habla es conocida. El habla ha tomado esta forma para proteger al hombre.        
 Lo que está por conocer tiene la forma de la mente, pues la mente es lo que está por conocer. La mente ha tomado esta forma para proteger al hombre.
 Lo desconocido tiene la forma del aliento, pues el aliento es desconocido. El aliento ha tomado esta forma para proteger al hombre.           
 En el habla (que es la comida de Pragapati) la tierra es el cuerpo, la luz la forma, es decir, el fuego. Hasta donde se extiende el habla, se extiende la tierra y el fuego.   
 El cielo de la mente es el cuerpo, y la luz la forma, es decir el sol. Hasta donde se extiende el habla, se extiende el cielo y el sol. Si éstos (el fuego y el sol) se abrazan, nace el viento, cuyo poder es Indra, superior a todos. Quien conoce esto, no tiene rival.    
 El agua de este cuerpo es el aliento, y la luz su forma, es decir, la luna. Hasta donde se extiende el aliento, se extiende el agua y la luna. Todos estos poderes son similares, infinitos. Quien les adora como poderes finitos, obtiene un mundo finito, pero guíen les adora como infinitos, obtiene un mundo infinito.        
 Pragapati es el año, que consiste en dieciséis cifras. La noches son sus primeras quince cifras y el punto fijo su decimosexta cifra. Pragapati, el año, aumenta y disminuye la cifra de sus noches. Cuando en la parte decimosexta de la noche de luna llena entró en todo lo viviente, nació de nuevo en la mañana. Por consiguiente, que nadie corte la vida de ningún ser vivo en esa noche, ni siquiera la vida de una lagartija, en honor (pugartham) de tal deidad.    
 En verdad Pragapati, que consiste en dieciséis cifras, que son el año, es igual a un hombre que conoce esto. Su riqueza consiste en las quince cifras y su Ser es la cifra decimosexta. El aumenta y disminuye a causa de esta riqueza. Su Ser el eje de una rueda y su riqueza los radios. Por consiguiente, quien lo pierde todo, pero vive con el Ser, la gente le dirá: perdió sólo los radios de la rueda (que pueden ser arreglad de nuevo). 
 En verdad, hay tres mundos: el mundo de los hombres, el mundo de los antepasados y el mundo de los Devas. El mundo de los hombres sólo puede ser ganado por un hijo, no a través de acción alguna. Mediante el sacrificio se alcanza el mundo de los antepasados y mediante el conocimiento se obtiene el mundo de los Devas. El mundo de los Devas es el mejor de los mundos, pues ellos gozan del Conocimiento.       
 Luego sigue la entrega del alma. Cuando un hombre cree que va a fallecer, dice a su hijo: “Tú eres Brahma, tú eres sacrificio, tú eres el mundo”. El hijo responde: “Yo soy Brahma, yo soy el sacrificio, yo soy el mundo”. Todo lo que uno ha aprendido (por medio del padre), eso en sí es Brahma. Todos los sacrificios que existen no son más que un solo sacrificio. Todos los mundos que existen no son más que un solo mundo. En esto reside toda la esencia de la sabiduría. Cuando un padre que conoce esto deja este mundo, entra en su hijo junto con sus propios espíritus (mente, habla y aliento). Si el padre ha hecho algo malo, el hijo lo puede remediar mientras viva. Mediante la ayuda de su hijo, el padre permanece firme en su mundo. Entonces estos espíritus divinos e inmortales (habla, mente y aliento) penetran en él.      
 De la tierra y del fuego, el habla divina penetra en él. En verdad aquélla es la divina palabra, pues todo lo que dice se llena de verdad.
 Del cielo y del sol, la mente divina entra en él. En verdad, aquélla es la mente divina, pues quien se pone en contacto con ella se llena de dicha y deja de sufrir para siempre. 
 Del agua y de la luna, el aliento divino entra en él. En verdad aquél es el aliento divino, el cual, ya se mueva o no, jamás sufre cansancio alguno y por consiguiente no perece. Quien conoce esto, se convierte en el ser de todos los seres. Tal como es esa deidad (Hiranyagarbha), así se convierte él. Y al igual que todos los seres adoran a esa deidad, así todos los seres veneran a quien conoce esto. El sufrimiento que sienten las criaturas no se acerca a él, pues en verdad, el mal no se acerca a los Devas.           
 Luego sigue la consideración de las acciones. Pragapati creó las acciones (los sentidos activos). Cuando hubieron sido creados, empezaron a disputar entre sí. La voz dijo: hablaré; el ojo dijo: veré; el oído dijo: oiré; y así las demás acciones, cada una según su función. La Muerte entonces los tomó y se los llevó consigo. Cuando los hubo tomado, los retuvo (de su función). Por consiguiente el habla crece débil, el ojo crece débil y el oído crece débil. Pero la muerte no pudo tomar al aliento vital. Entonces los demás, al tratar de conocerle, dijeron: “En verdad, él es el mejor de nosotros, pues, se mueva o no, no sufre cansancio alguno y no perece jamás. Tomemos, pues, su forma”. Así fue cómo aquéllos tomaron su forma; por consiguiente son llamados “alientos” (espíritus). En toda familia hay quien conoce esto; por lo cual esa familia es llamada por el nombre de tal persona. Y quien disputa con alguien que conoce esto, acaba por morir. Hasta aquí todo lo que se refiere a este cuerpo.      
 Ahora sigue todo lo que se refiere a las deidades. Agni (el fuego) dijo: yo haré que las cosas ardan; Aditya (el sol) dijo a su vez: yo produciré calor; Kandramas (la luna) dijo entonces: yo daré brillo; y así todas las demás deidades cada una según su función. Y tal como sucedió con el aliento vital y con los espíritus, así sucedió con Vayu, el viento de la deidades. Las demás deidades desaparecieron, excepto Vayu. Vayu es la deidad que siempre existe. 
 Así se alaba en este Sloka: “Aquel de quien el sol surge y en quien el sol se pone (ciertamente surge del aliento y se pone en el aliento). “Aquel que es la ley para los Devas, es el hoy y el mañana también.” Por consiguiente, el hombre debe sufrir un solo mandato seguir el aliento que mora en su interior para que la maldad de la muerte no pueda alcanzarle jamás. Quien siga este único mandato, obtendrá la unión perfecta con la deidad de 1as deidades.

 


SEXTO BRAHMANA


 En verdad existe una tríada: el nombre, la forma y acción. De estos hombres, el nombre del Habla es el Uktha (himno o también origen primero de todas las cosas), pues de él surgen todos los demás nombres. El es su Sama, pues es lo mismo que todos los nombres y su Brahma (el soporte de todo lo viviente), pues él sostiene a todos los hombres.     
 De todas las formas, la que es llamada Ojo es el Uktha (origen primordial), pues de él surgen todas las formas. El es su Sama, pues es lo mismo que todas las formas, y su Brahma, pues él sostiene a todas las formas.          
 De todas las acciones, la que es llamada Cuerpo es el Uktha (origen primordial), pues de él surgen todas las acciones. El es su Sama, pues es lo mismo que todas las acciones, y su Brahma, pues él sostiene todas las acciones. Esa tríada es uno, es decir, es un solo Ser; y el Ser, siendo uno, es esa tríada. El es el inmortal, contenido por la verdad. En verdad el aliento es el inmortal y el nombre y la forma s la verdad y a través de ellos se alcanza la inmortalidad.

Categoria: Escrituras Hindus

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