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TERCER  ADHAYA

PRIMER BRAHMANA

¡Adoración al Ser Supremo (Paramatman)!      
 Ganaka Vaideha (el rey de los Videhas) ofreció un sacrificio en el cual había muchos presentes para los sacerdotes (de los Asvamedha). Los brahmines de los Kurus y de los Pankalas acudieron al lugar del sacrificio, por lo que Ganaka Vaideha deseó saber quién de aquellos brahmines era el más instruido. Así pues, apartó mil vacas, y diez “padas” (de oro) fueron atadas a cada par de cuernos.    

 Entonces Ganaka se dirigió a ellos: “Oh, venerables brahmines, a quien de vosotros sea el más sabio (en el conocimiento de Brahma) dejaré que se lleve estas vacas”. Ningún brahmín se atrevió a moverse, excepto Yagñavalkya, que dijo a su discípulo: “Llévate estas vacas, estimado discípulo”. Aquél replicó: “¡Gloria a Saman” y las retiró como su maestro le había ordenado. Los brahmines se enfurecieron y exclamaron: “¿Cómo puede atreverse éste a considerarse el más sabio de todos nosotros?” Entonces Asvala, el sacerdote de Ganaka Vaideha le preguntó: “¿De verdad eres el más sabio de todos nosotros, oh Yagñavalkya?” Aquél replicó: “Me inclino ante el más sabio de todos vosotros (en el conocimiento de Brahma), pero ciertamente deseo tener estas vacas”. Entonces Asvala, el sacerdote Hotri, le hizo esta pregunta.         
 “Yagñavalkya”, dijo, “todo lo que está aquí dispuesto para el sacrificio será destruido un día por la muerte, pues no hay nada que escape a sus garras. ¿Por qué medio, entonces, el sacerdote que ofrece los sacrificios puede librarse de la muerte?” Yagñavalkya respondió: “Por medio del sacerdote Hotri, que es Agni (el fuego), que es la palabra, pues la palabra es el Hotri del sacrificio (o del sacrificador), y la palabra es Agni, y él es el Hotri.  
 “Yagñavalkya”, prosiguió aquél, “todo lo que está aquí está sujeto al día y la noche, pues no hay nada que no sea alcanzado por el día y la noche. ¿Por qué medio entonces , el sacerdote que ofrece los sacrificios puede liberarse del alcance del día y la noche?” Yagñavalkya respondió: “Por medio del sacerdote Adhvarya, que es el ojo, que es Aditya (el sol). Pues el ojo es el Adhvarya del sacrificio, y el ojo es el sol, y él es el Adhvarya. En esto consiste la libertad, la perfecta liberación.”          
 “Yagñavalkya”, continuó aquél, “todo lo que aquí está dispuesto para el sacrificio está sujeto al crecer y decrecer de la luna. ¿Por qué medio entonces el sacerdote que ofrece los sacrificios puede liberado de las influencias del crecer y decrecer de la luna?” Yagñavalkya respondió: “Mediante el sacerdote Udgatri, que es Vaya (el viento), que es el aliento. Pues el aliento es el Udgatri del sacrificio, y el aliento es el viento, y él es el Udgatri. En esto consiste la libertad, la perfecta liberación.”       
 “Yagñavalkya”, prosiguió aquél, “este cielo no tiene, ni ha tenido, una escalera. ¿Por qué medio, entonces, el sacerdote que ofrece los sacrificios puede dirigirse al mundo celestial ? Yagñavalkya respondió: “Mediante el sacerdote brahmín, que es la mente (manas), que es la luna. Pues la mente es el Brahma del sacrificio, y la mente es la luna y ella es Brahma. En esto consiste la libertad, la perfecta liberación. Ciertamente todos éstos son los medios de librarse de la muerte.        
 “Yagñavalkya”, siguió preguntando aquél, “¿cuántos versos Rik empleará el sacerdote Hotri en el sacrificio de hoy?” “Tres”, replicó Yagñavalkya. “¡Y cuáles de estos tres? “Aquellos que son flamados Puronuvakya, Yagya y Sasya.” “¿Qué se obtiene con ellos?” “Todo lo que respira.”        
 “Yagñavalkya, ¿cuántas oblaciones realizará el sacerdote Adhvaryu en este sacrificio de hoy?” “Tres”, respondió Yagñavalkya. “Y cuáles de estas tres?” “Aquellas que en el sacrificio se queman por completo, aquellas que en el sacrificio hacen un ruido excesivo; aquellas que en el sacrificio se hunden.” “¿Qué se obtiene con ellas?” “Mediante aquellos que al ser ofrecidos se queman por completo, se obtiene el mundo de los dioses, pues el mundo de los dioses (los Devas) se quema por completo. Mediante aquellos que, al ser ofrecidos, hacen un ruido excesivo, se obtiene el mundo de los antepasados (Pitri), pues el mundo de los antepasados es excesivamente ruidoso. Mediante aquellos que, cuando son ofrecidos, se hunden (en la tierra), se obtiene el mundo de los hombres (Manushya), pues el mundo de los hombres está debajo de los dos anteriores.”        
 “Yagñavalkya”, dijo aquél, “¿con cuántas deidades el sacerdote brahmín que está a la derecha protegerá hoy este sacrificio ? “ “Con una”, replicó Yagñavalkya. “¿Cuál es?” “La mente, pues la mente es infinita, y los Visvedevas son infinitos, por lo cual, invocándoles, se obtiene el mundo infinito.”       
 “Yagñavalkya”, prosiguió aquél, “¿cuántos himnos empleará hoy el sacerdote Udgatri en este sacrificio?” “Tres”, replicó Yagñavalkya. “¿Cuáles?” “Aquellos que se llaman Puronuvakya. Yagya y Sasya.” “¿Y cuál de éstos actúa en el cuerpo (adhyatman)” “El Puronuvakya actúa en la inspiración. el Yagya en la exhalación y Vyana, en el aliento vital.” “¿Qué se obtiene con ellos?” “Se obtiene la tierra mediante el Puronuvakya, el firmamento mediante el Yagya y el cielo mediante el Sasya.” Después de esto. Asvala dejo de preguntar.    


 

SEGUNDO BRAHMANA     


 Entonces Garatkarava Artabhaga preguntó. “Yagñavalkya”, dijo aquél, “¿Cuántos Grahas hay y cuántos Atigrahas?” “Ocho Grahas”, respondió, “y ocho Atigrahas”. “¿Cuáles son?”          
 “Prana (la respiración) es un Graha, y lo que es captado por Apana (inhalación) es su Atigraha, pues se huele con el Apana.”
 “El habla (vak) es un Graha, y lo que es captado por el nombre (naman) es su Atigraha, pues con el habla se pronuncian los nombres.”       
 “La lengua es un Graha, y lo que es captado por el gusto es su Atigraha, pues con la lengua se perciben los sabores.     
 “El Ojo es un Graha, y lo que es captado por la forma es su Atigraha, pues con el Ojo se ven las formas.          
 “El oído es un Graha, y lo que es captado por el sonido es su Atigraha, pues con el oído se oyen los sonidos.     
 “La mente es un Graha, y lo que es captado por el deseo es el Atigraha, pues con la mente se desean los deseos. 8 . “ Los brazos son un Graha, y lo que es captado por el trabajo es su Atigraha, pues con los brazos se hacen las acciones.         
 “La piel es un Graha, y lo que es captado por el tacto es su Atigraha, pues con la piel se percibe el tacto. Estos son los ocho Grahas y los ocho Atigrahas.”  
 “Yagñavalkya”, dijo aquél, “todo es comida de la muerte. ¿Cuál es entonces la deidad para la cual la muerte es comida?” “El fuego (agni) es la muerte, la cual es la comida del agua. La muerte, entonces, es conquistada de nuevo.”           
 “Yagañavalkya”, dijo aquél, “cuando una persona muere, ¿los alientos vitales (pranas) salen de él o no?” “No”, replicó Yagañavalkya, “siguen en él, pues el aliento de la inhalación mantiene el cuerpo hinchado, y así, hinchado, el cadáver descansa en paz.”          
 “Yagñavalkya”, dijo aquél, “cuando un hombre muere, ¿qué es lo que no le abandona?” “El nombre”, replicó, “pues el nombre es infinito y los Visvedevas son infinitos; en verdad por medio del Nombre alcanza el mundo infinito.”    
 “Yagñavalkya”, dijo aquél, “cuando el habla de alguien muerto entra en el fuego, el aliento en el aire, el ojo en el sol, la mente en la luna, el oído en el espacio, el cuerpo en la tierra, el éter en el ser, los cabellos en los árboles, el vello del cuerpo en los arbustos, cuando la sangre y la semilla son depositadas en el agua, ¿dónde permanece entonces la persona?” Yagñavalkya respondió: “Torna mi mano, amigo mío. Los dos conoceremos esto a solas, pues esta cuestión no va a ser tratada en público”. Entonces los dos se fueron y estuvieron hablando a solas durante mucho tiempo, y de lo que hablaron fue del Karma (las acciones), y lo que alabaron fue el Karma, es decir, que un hombre se vuelve bueno por sus buenas acciones y malo por sus malas acciones. Después de eso Garatkarava Artabliaga dejó de preguntar.


 

TERCER BRAHMANA         


 Entonces Bhugyu Lahyayani preguntó: “Yagñavalkya”, dijo aquél, “vagando como discípulos, fuimos a la casa de Patankala Kapya. Aquél tenía una hija que estaba poseída por un Gandharva. Le preguntamos: ‘¿Quién eres tú?’ y él (el Gandharva) contestó: ‘Soy Sudhanvan, el Angirasa’. Y cuando le preguntamos sobre el principio y fin del mundo, le dijimos: ‘¿Adónde fueron los Parikshitas?, Adónde fueron los Parikshitas, es lo que yo te pregunto a ti, Yagñavalkya: ¿Adónde fueron pues, los Parikshitas?”   
 Yagñavalkya respondió: “Supongo que él te dijo que fueron adonde van aquellos que han realizado un sacrificio de un caballo”. Aquél replicó: “¿Y adónde van aquellos que han realizado el sacrificio de un caballo?” Yagñavalkya respondió: “Treinta y tres jornadas del carro del sol es este mundo. La tierra lo rodea por cada lado dos veces y el océano a su vez rodea a esta tierra por cada lado dos veces. Entre ellos hay un espacio tan grande como el filo de una navaja o el ala de un mosquito. Indra, convirtiéndose en pájaro, los (a través del espacio) entregó a Vayu (el aire), el cual los llevó en sus brazos y los envió adonde moran aquellos han realizado un sacrificio de caballo. Por consiguiente, el mimso Indra alabó a Vayu de esta forma. Vayu (el aire) es todo en sí mismo y Vayu es todas las cosas juntas. Quien conoce esto, conquista la muerte”. Después de esto Bhugyu Lahyagani dejó de preguntar.


CUARTO BRAHMANA        


 Entonces Ushasta Kakrayana preguntó: “Yagñavalkya”, dijo, “háblame de Brahma, aquel que es visible e invisible, el Ser que está dentro de todo”. Yagñavalkya replicó: “Esto, tu Ser, que está dentro de todo”. “¿Qué Ser, oh Vagñavalkya, está dentro de todo Yagñavalkya replicó: “El que está en todas tus respiraciones está en tu Ser y está en el interior de todo.     
 Ushasta Kakrayana replicó: “Entonces puede ser una vaca o un caballo, según tú lo has explicado. Háblame de Brahma, aquel que es visible e invisible, el Ser, que está en el interior de todo”. Yagñavalkya replicó: “Esto, tu Ser, que está dentro de todo”. “ ¿Qué Ser, oh Vagñavalkya, está dentro de todo?” Yagñavalkya replicó: “Tú no pudiste ver al verdadero ser que ve con la vista, tú no pudiste oír al (verdadero) ser que oye con el oído, ni pudiste percibir al verdadero ser que percibe todas las sensaciones, ni conocer al conocedor del Conocimiento. Este es tu Ser, que está dentro de todo. Todo lo demás es ilusión”. Después de esto Ushasta Kakrayana dejó de preguntar.


QUINTO BRAHMANA

 Entonces Kahola Kaushitakeya preguntó. “Yagñavalkya”, dijo, “háblame de Brahma, aquel que es visible e invisible, el Ser (atman) que está en el interior de todo”. Yagñavalkya respondió: “Esto, tu Ser, que está dentro de todo”. “¿Qué Ser, oh Vagñavalkya, está dentro de todo?” Yagñavalkya respondió: “El que está más allá del hambre y la sed, de la tristeza, de la vejez y de la muerte. Cuando los brahmines conocen a ese Ser y han conseguido elevarse sobre el deseo de tener hijos, riqueza y fama, andan errantes como mendigos. Pues el deseo de tener hijos es el deseo de riqueza, Y el deseo de riqueza es el deseo de fama. Todos ellos son deseos. Por consiguiente, un brahmín, después de acumular conocimientos, debe poseer la verdadera fuerza, tras lo cual se convierte en un Muni (yogui); y cuando sabe distinguir el verdadero Conocimiento de un Muni de todo lo que es falso, se convierte en un brahmín Este es su verdadero estado. Todo lo demás es falso”. Después de esto, Kahola Kaushitakeya dejó de preguntar.

SEXTO BRAHMANA


 Entonces Gargi Vakaknavi preguntó: “Y Yagñavalkya”, dijo aquélla, “todo lo que está aquí está tejido e hilado al igual que se teje una tela, en agua. ¿Qué es entonces aquello con lo que el agua está tejida e hilada?” “El aire, oh Gargi”, replicó aquél. “¿De qué entonces está tejido el aire?” “De los mundos del firmamento, oh Gargi”, respondió aquél. “¿De qué están entonces tejidos los mundos del firmamento?” “De los mundos de los Gandharvas, oh Gargi”, respondió aquél. “¿De qué están tejidos los mundos de los Gandharvas?” “De los mundos de Aditya (el sol), oh Gargi”, respondió aquél. “¿De qué están tejidos los mundos de Aditya (el sol)?” “De los mundos de Kandra (la luna), oh Gargi.” “¿De qué están tejidos los mundos de Kandra (la luna)? “De los mundos de los Nakshatras (las estrellas), oh Gargi”. “¿De qué están tejidos los mundos de los Naksbatras (las estrellas)?” “De los mundos de los Devas (dioses).” “¿De qué están tejidos los mundos de los dioses?” “De los mundos de Indra, oh Gargi.” “¿De qué están tejidos los mundos de Indra?” “De los mundos de Prajapati, oh Gargi.” “¿De qué están tejidos os mundos de Pragapati?” “De los mundos de Brahma, oh Gargi.” “¿De qué están tejidos los mundos de Brahma?” Yagñavalkya respondió: “Oh Gargi, no preguntes demasiado si no quieres que se te caiga la cabeza. Preguntas mucho sobre una deidad de quien no debemos preguntar demasiado. No preguntes demasiado, oh Gargi”. Después de eso Gargi Vakaknavi dejó de preguntar.


SEPTIMO BRAHMANA


 Entonces Uddalaka preguntó: “Yagñavalkya”, dijo aquél, “estábamos entre los Madras en las casas de Patañkala Kapya, estudiando el sacrificio. Su mujer estaba poseída por un Gandharva y le preguntamos: “¿Quién eres?” Aquél respondió: “Soy Kabandha Atharvana”. Y dijo a Patañkala Kapya y a sus discípulos: “¿Conoces, Kapya, el hilo por el cual este mundo y el otro mundo y todos los seres están entrelazados?” Patañkala Kapya respondió: “No lo sé”. Aquél dijo de nuevo a Patañkala Kapya y a (nosotros) los discípulos: “¿Conoces, Kapya, al rey que reina en este mundo y en el otro mundo y en todos los seres?” Patañkala respondió: “No lo conozco”. Aquél dijo de nuevo a Patañkala Kapya y a (nosotros) los discípulos: “Oh Kapya, el que conoce aquel hilo y el que tira de él, conoce a Brahma, conoce los mundos, conoce a los Devas, conoce los Vedas, conoce los Bhutas (criaturas), conoce al Ser, conoce todo. Esto les dijo (el Gandharva.) y yo lo sé. Si tú, oh Yagñavalkya, sin conocer ese cordel y el que tira de él, te llevas las vacas de Brahma (las vacas ofrecidas en premio al mejor conocedor de Brahma), tu cabeza se desprenderá de tu cuerpo.” Yagñavalkya respondió: “Oh Gautama, creo que conozco este hilo y el que tira de él”. El otro replicó: “Cualquiera puede decir: ‘Lo conozco, lo conozco’. Dime, pues, lo que de verdad conoces”.
 Yagñavalkya dijo: “Vayu (el aire) es ese hilo, oh Gautama. Por el aire, como por un hilo, este mundo y el otro mundo, y todas las criaturas están entrelazadas. Por consiguiente oh Gautama, la gente dice de una persona que sus órganos se han desatado; pues por el aire, igual que por un hilo, estaban entrelazados”. El otro replicó: “Así es, oh Yagñavalkya. Dime ahora quién es el que tira de él”   .
 Yagñavalkya respondió: “Aquel que mora en la tierra dentro de la tierra, a quien la tierra no conoce, cuyo cuerpo es la tierra, aquel que gobierna la tierra desde su interior, es tu Ser, el que gobierna en tu interior, el inmortal.           
 “El que mora en el agua y dentro del agua, a quien el agua no conoce, cuyo cuerpo es el agua, aquel que tira del cordel (gobierna) en el interior del agua es tu Ser, El es el que tira del cordel (gobierna) en tu interior, el inmortal.         
 “El que mora en el fuego y dentro del fuego, a quien el fuego no conoce, cuyo cuerpo es el fuego, aquel que tira del cordel (gobierna) en el interior del fuego es tu Ser, El es e que tira del cordel (gobierna) en tu interior, el inmortal.        
 “El que mora en el firmamento y dentro del firmamento a quien el firmamento no conoce, cuyo cuerpo es el firmamento, aquel que tira del cordel gobierna en el interior del firmamento, es tu Ser, el que tira del cordel gobierna en tu interior, el inmortal.
 “El que mora en el aire (vayu) y dentro del aire, a quien el aire no conoce, cuyo cuerpo es el aire, aquel que tira de cordel (gobierna) en el interior del aire, es tu Ser, el que tira del cordel (gobierna) en tu interior, el inmortal. S. “El que mora en el cielo (dyu) y dentro del cielo, a quien el cielo no conoce, cuyo cuerpo es el cielo, aquel que tira del cordel (gobierna) en el interior del cielo, es tu Ser, el que tira del cordel (gobierna) en tu interior, el inmortal.          
 “El que mora en el sol (aditya) y dentro del sol, a quien el sol no conoce, cuyo cuerpo es el sol, aquel que tira del cordel (gobierna) en el interior del sol, es tu Ser, el que tira del cordel (gobierna) en tu interior, el inmortal.
 “El que mora en el espacio (disah) y dentro del espacio, a quien el espacio no conoce, cuyo cuerpo es el espacio, aquel que tira del cordel (gobierna) en el interior del espacio, es tu Ser, el que tira del cordel (gobierna) en tu interior, el inmortal.
 “El que mora en la luna y las estrellas (Kandra-tarakam) y dentro de la luna y las estrellas, a quien la luna y las estrellas no conocen, cuyo cuerpo es la luna y las estrellas, aquel que tira del cordel en el interior de la luna y las estrellas, es tu Ser, el que gobierna en tu interior, el inmortal.        
 “El que mora en el éter (akasa) y dentro del éter, a quien el éter no conoce, cuyo cuerpo es el éter, aquel que tira del cordel (gobierna) en el interior del éter, es tu Ser, el que tira del cordel (gobierna) en tu interior, el inmortal.      
 “El que mora en la oscuridad (tamas), y dentro de la oscuridad, a quien la oscuridad no conoce, cuyo cuerpo es la oscuridad, aquel que tira del cordel (gobierna) en el interior de la oscuridad, es tu Ser, que gobierna en tu interior, el inmortal.
 “El que mora en la luz (tegas) dentro de la luz, a quien la luz no conoce, cuyo cuerpo es la luz, aquel que tira del cordel (gobierna) en el interior de la luz, es tu Ser, que tira del cordel (gobierna) en tu interior, el inmortal.” Esto es todo lo que concierne a los dioses (adhidaivatam); lo que sigue hace referencia a los seres (adhibhutam).    
 Yagñavalkya prosiguió: “El que mora en todos los seres, y dentro de todos los seres, a quien todos los seres no conocen, cuyo cuerpo son todos los seres; aquel que tira del cordel (gobierna) en todos los seres desde su interior, es tu Ser, que tira del cordel (gobierna) en tu interior, el inmortal.     
 “El que mora en el aliento (prana) y dentro del aliento, a quien el aliento no conoce, cuyo cuerpo es el aliento, aquel que tira del cordel (gobierna) el aliento desde su interior, es tu Ser, que tira del cordel (gobierna) en tu interior, el inmortal. 17: El que mora en la lengua (vak), y dentro de la lengua, a quien la lengua no conoce, cuyo cuerpo es la lengua, aquel que tira del cordel (gobierna) en el interior de la lengua, es tu Ser que tira del cordel (gobierna) en tu interior, el inmortal.    
 “El que mora en el ojo, y dentro del ojo, a quien el ojo no conoce, cuyo cuerpo es el ojo, aquel que tira del cordel (gobierna) en el interior del ojo es tu Ser, que tira del cordel (gobierna) en tu interior, el inmortal.         
 “El que mora en el oído, y dentro del oído, a quien e oído no conoce, cuyo cuerpo es el oído, aquel que tira de cordel (gobierna) en el interior del oído, es tu Ser, que tira del cordel (gobierna) en tu interior, el inmortal.  
 “El que mora en la mente, y dentro de la mente, a quien la mente no conoce, cuyo cuerpo es la mente, aquel que tira del cordel (gobierna) en el interior de la mente, es tu Ser, que tira del cordel (gobierna) en tu interior, el inmortal.   
 “El que mora en la piel, y dentro de la piel, a quien la piel no conoce, cuyo cuerpo es la piel, aquel que tira del cordel (gobierna) en el interior de la piel, es tu Ser, que gobierna e tu interior, el inmortal.  
 “El que mora en el Conocimiento, y dentro del Conocimiento, a quien el Conocimiento no conoce, cuyo cuerpo e el Conocimiento, aquel que tira del cordel (gobierna) en el interior del Conocimiento, es tu Ser, que gobierna en tu interior, el inmortal.          

 “El que mora en la semilla, y dentro de la semilla a quien la semilla no conoce, cuyo cuerpo es la semilla, aquel que tira del cordel (gobierna) en el interior de la semilla, es tu Ser que gobierna en tu interior, el inmortal; no se le ve, pues es 1a visión; no se le oye, pues es el sonido; no se le percibe, pues es la percepción; no se le conoce, pues es el Conocimiento. El es la única visión, el único sonido, la única percepción, el único Conocimiento. Esto es tu Ser, que tira del cordel (gobierna) en tu interior, el inmortal. Todo lo demás es ilusión. Después de esto, Uddalaka dejó de preguntar.

OCTAVO BRAHMANA


 Entonces Vakaknavi dijo: “Venerables brahmines, voy hacerle dos preguntas. Si en verdad puede contestarlas, nadie de vosotros, creo, podrá vencerle en ninguna otra discusión referente a Brahma”. Yagñavalkya respondió: “Pregunta, oh Gargi”.
 Aquélla dijo: “Oh Yagñavalkya, igual que el hijo de un guerrero de los Kasis o Videhas tensa el arco y, tomando dos flechas bien afiladas, se prepara para la batalla, así me preparo yo para luchar contigo con dos preguntas. Respóndeme a estas preguntas”. Yagñavalkya repuso: “Pregunta, oh Gargi”  .
 Aquélla dijo: “Oh, Yagñavalkya, aquello que dicen que está más arriba de los cielos y más abajo de la tierra, que contiene el cielo y la tierra, el pasado, el presente y el futuro, dime, pues, ¿de qué está tejido?”        
 Yagñavalkya respondió: “Aquello que dicen que está más arriba de los cielos y más abajo de la tierra, que contiene el cielo y la tierra, el pasado, el presente y el futuro, está tejido de éter (akasa).”     
 Aquélla exclamó: “Me postro ante ti, oh Yagñavalkya, pues has resuelto esta pregunta. Prepárate para la segunda”. Yagñavalkya repuso: “Pregunta, oh Gargi”.      
 Aquella prosiguió: “Oh Yagñavalkya, aquello que dicen que está más arriba de los cielos y más abajo de la tierra, que contiene el cielo y la tierra, el pasado, el presente y el futuro, dime, pues, ¿de qué está tejido?”    
 Yagñavalkya respondió: “Aquello que dicen que está más arriba de los cielos y más abajo de la tierra, que contiene el cielo y la tierra, el pasado, el presente y el futuro, está tejido de éter”. Gargi replicó: “¿De qué está, pues, tejido el éter?”  
 Aquél repuso: “Oh Gargi, los brahmines llaman a esto el Akshara (lo imperecedero). No es áspero ni fino, ni corto ni largo, ni rojo (como el fuego) ni fluido (como el agua); no tiene sombra, ni oscuridad, ni aire, ni éter, ni se adhiere a nada; no tiene gusto, ni olor, ni ojos, ni oídos, ni habla, ni mente, ni fuerza, ni aliento, ni boca (o puerta), ni medida; no tiene interior o exterior, no devora nada ni nadie le devora a él.      
 “Por mandato de Akshara (el imperecedero), oh Gargi, el sol y la luna están separados. Por mandato de Akshara, oh Gargi, el cielo y la tierra están separados. Por mandato de Akshara, oh Gargi, lo que llamamos momentos (nimesha), horas (muhurta), días y noches, medio meses, meses, estaciones y años, están separados. Por mandato de Akshara, oh Gargi, algunos ríos fluyen hacia el Este desde las montañas blancas y otros al Oeste o a cualquier otra dirección. Por mandato de Akshara, oh Gargi, los hombres alaban a los santos, a los antepasados y a los dioses.   
 “Oh Gargi, quien ofrece sacrificios y practica austeridades en este mundo durante mil años, sin conocer a Akshara (el imperecedero), contemplará apenado cómo sus obras tendrán fin. Quien, sin conocer a Akshara, deja este mundo, no es más que un esclavo de él. Pero, oh Gargi, quien deja este mundo conociendo a Akshara, es un verdadero Brahmín.   
 “Ese Brahma, oh Gargi, no se puede ver, pues es la visión; no se puede oír, pues es el oído; no se puede percibir, pues es la percepción; no se puede conocer, pues es el Conocimiento. No hay nada que se pueda ver, pues él es la única visión; nada que se pueda oír, pues él es el único sonido; nada que se pueda percibir, pues él es el único Conocimiento. En ese Akshara, oh Gargi, está envuelto el éter como el tejido de una tela.” 
 Entonces exclamó Gargi: “Venerables brahmines, podéis consideraros muy grandes si se os permite postraros ante él. Nadie, creo firmemente, le vencerá en ningún argumento referente a Brahma”. Después de esto, Vakaknavi dejó de preguntar.


 

NOVENO BRAHMANA       


 Entonces Vidagdha Sakalya le preguntó: “¿Cuántos dioses hay, oh Yagñavalkya?” Aquél respondió con este himno: “Tantos como se mencionan en el himno de alabanza dirigido a los Visdevas, es decir, tres y trescientos, tres y tres mil”: “Sí”, asintió él, y preguntó de nuevo: “¿Cuántos dioses hay en verdad, oh Yagñavalkya?” “Treinta y tres”, contestó aquél. “Sí”, asintió, y preguntó de nuevo: “¿Cuántos dioses hay en verdad, oh Yagñavalkya?” “Seis”, respondió aquél. “Sí”, dijo, y preguntó de nuevo: “¿Cuántos dioses hay en verdad, oh Yagñavalkya?” “Tres”, respondió aquél. “Sí”, asintió, y preguntó de nuevo: “¿Cuántos dioses hay en verdad, oh Yagñavalkya?” “Uno y medio (adhyardha)”, respondió aquél. “Sí”, replicó, y preguntó de nuevo: “¿Cuántos dioses hay realmente, oh Yagñavalkya?” “Uno”, repuso él. “Sí”, replicó, y preguntó de nuevo: “¿Quiénes son estos tres y trescientos, tres y tres mil?”        
 Yagñavalkya respondió: “Son sólo distintos poderes que surgen de ellos, en realidad sólo hay treinta y tres dioses”. Aquél preguntó: “¿Quiénes son esos treinta y tres?” Yagñavalkya respondió: “Los ocho Vasus, los once Rudras y los doce Adityas. Son treinta y uno, e Indra y Pragapati hacen treinta y tres”.      
 Aquél volvió a preguntar: “¿Quiénes son los Vasus?” Yagñavalkya respondió: “Agni (el fuego), Prithivi (la tierra), Vayu (el aire), Antariksha (el firmamento), Aditya (el sol), Dyu (el cielo), Kandramas (la luna), las Nakshatras (las estrellas): éstos son los Vasus, pues en ellos descansa todo lo que mora (en este mundo); por consiguiente se llaman Vasus”.           
 Aquél siguió preguntando: “¿Quiénes son los Rudras?” Yagñavalkya replicó: “Los diez alientos vitales y Atman, el undécimo. Cuando dejan este cuerpo mortal, nos hacen llorar (rodayanti), por lo cual se llaman Rudras”.    
 Aquél preguntó de nuevo: “¿Quiénes son los Adityas? Yagñavalkya replicó: “Los doce meses del año; son Adityas porque siguen un ritmo (yanti), apoderándose de todo tras su paso (adadanah). Puesto que se mueven a un ritmo, apoderándose de todo, se llaman Adityas”.         
 Entonces preguntó: “¿Y quién es Indra, y quién es Pragapati?” Yagñavalkya respondió: “Indra es el trueno, Pragapati es el sacrificio”. Aquél preguntó: “¿Y qué es el trueno?” Yagñavalkya respondió: “El rayo”. Entonces Preguntó: “¿Y qué es el sacrificio?” Yagñavalkya repuso: “Los animales (del sacrificio)”.          
 De nuevo preguntó: “¿Quiénes son los seis?” Yagñavalkya respondió: “Agni (el fuego), Prithivi (la tierra), Vayu (el aire), Antariksha (el firmamento), Adithya (el sol) y Dyu (el cielo) son los seis, pues los seis son todo esto”.    
 Entonces preguntó: “¿Quiénes son los tres dioses?” Yagñavalkya respondió: “Estos tres mundos, pues en ellos existen todos estos mundos”. Aquél inquirió: “¿Quiénes son los dos dioses?” Yagñavalkya repuso: “La comida y el aliento”. Entonces preguntó: “¿Quién es el dios y medio?” Yagñavalkya respondió: “El que sopla”. 
 Aquí algunos se preguntan: “¿Cómo es que al que sopla como uno solo se le llama uno y medio (adhyardha)?” La respuesta es: “Porque cuando sopló el viento, todo creció (adhyardhnot)”. Aquél preguntó: “¿Quién es el único dios?” Yagñavalkya respondió: “El aliento (prana), él es Brahma”.   
 Sakalya replicó: “Solamente quien conoce a esa persona cuya morada (cuerpo) es la tierra, cuya visión es el fuego, cuya mente es la luz, aquel que es el principio de todo ser viviente, en verdad es un maestro, oh Yagñavalkya”. Yagñavalkya respondió: “Conozco a esta persona, el principio de todo ser, de quien tú hablas. Esta persona es llamada ‘El es él’. Pero dime, Sakalya, ¿quién es su deidad (devata)?” Sakalya respondió: “El inmortal”.          
 Este siguió inquiriendo: “Solamente quien conoce a esa persona cuya morada es el amor (un cuerpo capaz de amor sensual), cuya visión es el corazón, cuya mente es la luz, el principio de todo ser, él en verdad es un maestro, oh Yagñavalkya”. Yagñavalkya re plicó: “Conozco a esa persona, el principio de todo ser, de la cual tú hablas. Esta persona creada para el amor, es llamada ‘El es él’. Pero dime, Sakalya, ¿quién es su deidad (devata)?” Sakalya replicó: “Las mujeres”.
 Sakalya prosiguió: “Solamente quien conoce a esa persona cuya morada son los colores , cuya visión es el ojo, cuya mente es la luz, el principio de todo ser, en verdad es un maestro, oh Yagñavalkya”. Yagñavalkya replicó: “Conozco a esa persona, el principio de todo ser, de la cual tú me hablas. Esa persona está en el sol y es ‘El es él’. Pero dime, Sakalya, ¿quien es su deidad (devata) ? “ Sakalya respondió: “La verdad”.    
 Sakalya continuó: “Sólo quien conoce a esa persona cuya morada es el éter, cuya visión es el oído, cuya mente es la luz, el principio de todo ser, en verdad es un maestro, oh Yagñavalkya Yagñavalkya respondió: “Conozco a esa persona, el principio de todo ser, de la cual tú hablas. Es la persona que oye y responde, es ‘El es él’. Pero dime, Sakalya, ¿quién es su deidad?” Sakalya respondió: “El espacio”.          
 Sakalya continuó: “Solamente quien conoce a esa persona cuya morada es la oscuridad, cuya visión es el corazón, cuya mente es la luz, el principio de todo ser, en verdad es un maestro, oh Yagñavalkya”. Yagñavalkya replicó: “Conozco a esa persona, el principio de todo ser, de la cual estás hablando. Es persona que mora en las sombras, ‘El es él’. Pero dime, Sakalya, ¿quién es su deidad?” Sakalya respondió: “La Muerte”.   
 Sakalya prosiguió: “Solamente quien conoce a esa persona cuya morada son los Colores, cuya mente es la luz, el principio de todo ser, en verdad es un maestro, oh Yagñavalkya”. Yagñavalkya replicó: “Conozco a esa persona, el principio de todo ser, de la cual estás hablando. Es la persona en el espejo, ‘El es él’. Pero dime, Sakalya, ¿quién es su deidad?” Sakalya respondió: “El aliento vital (asu)”.       
 Sakalya prosiguió: “Solamente quien conoce a esa persona cuya morada es el agua, cuya visión es el corazón, cuya mente es la luz, el principio de todo ser, en verdad es un maestro, oh Yagñavalkya”. Yagñavalkya repuso: “Conozco a esa persona, el principio de todo ser, de la que estás hablando. Es la persona en el agua, ‘El es él’. Pero dime, Sakalya, ¿quién es su deidad?” Sakalya replicó: “Varuna”.       
 Aqué 1e replicó: “Solamente quien conoce a esa persona cuya morada es la semilla, cuya visión es el corazón, cuya mente es la luz, el principio de todo ser, en verdad es su maestro, oh Yagñavalkya”. Yagñavalkya replicó: “Conozco a esa persona, el principio de todo ser, de la cual estás hablando. Es la persona filial ‘El es él’. Pero dime, Sakalya, ¿quién es su deidad?” Sakalya replicó: “Pragapati”.    
 Yagñavalkya entonces dijo: “Sakalya, ¿acaso esos brahmines que no se atreven a responderme, te han escogido como víctima (anagaravakisha)?” Sakalya prosiguió: “Yagñavalkya, puesto que has descrito los Brahmanas de los Kuru-Pañkalas, ¿dime qué más manifestaciones de Brahma conoces?”     
 Yagñavalkya contestó: “Conozco los cuatro confines de la tierra con sus deidades y sus moradas”. Sakalya entonces dijo: “Si conoces los cuatro confines de la tierra con sus deidades y moradas,     
 “¿Cuál es entonces, la deidad de Oriente?” Yagañavalkya respondió: “Aditya (el sol)”. Sakalya continuó: “¿Dónde mora Aditya?” Yagñavalkya repuso: “En el ojo”. Sakalya prosiguió: “¿Dónde mora el ojo?” Yagañavalkya respondió: “En los colores, pues con el ojo él ve los colores”. Sakalya continuó: “¿Y dónde moran los colores?” Yagñavalkya respondió: “En el corazón, pues en el corazón conocemos los colores”. Sakalya respondió: “Así es, en verdad, oh Yagñavalkya”.   
 Aquél prosiguió: “¿Cuál es la deidad del Sur?” Yagñavalkya contestó: “Yama” Sakalya inquirió: “¿Dónde mora Yama?” Yagñavalkya respondió. “En el sacrificio”. Sakalya siguió: “¿Dónde mora el sacrificio?” Yagñavalkya repuso: “En Dakshina (los presentes entregados a los sacerdotes)”. Sakalya prosiguió: “¿Dónde habita Dakshina?” Yagñavalkya contestó: “En Sraddha (la fe), pues si un hombre cree, se entrega a Dakshira, pues Dakshira mora firmemente en la fe”. Sakalya preguntó: “¿Y dónde mora la fe?” Yagñavalkya repuso: “En el corazón, pues la fe se conoce con el corazón, y por consiguiente la fe mora en el corazón”. Sakalya asintió: “Así es, en verdad, oh Yagñavalkya”.      
 Sakalya siguió preguntando: “¿Cuál es la deidad de Occidente?” Yagñavalkya respondió: “Varuna”. “¿Dónde mora Varuna? “En el agua.” “¿Y dónde mora el agua?” “En la semilla.” Sakalya entonces preguntó: “¿Y dónde mora la semilla?” Yagñavalkya contestó: “En el corazón. Por consiguiente dicen que un hijo es como su padre, que parece haber salido de su propio corazón, o hecho de su propio corazón, pues la semilla mora en el corazón”. Sakalya asintió: “Así es, en verdad, oh Yagñavalkya”. 
 Sakalya siguió insistiendo: “¿Cuál es la deidad del Norte?” Yagñavalkya respondió: “Soma”. “¿Dónde mora Soma?” “En Diksha”. “¿Dónde mora entonces Diksha?” “En la Verdad; por consiguiente dicen que quien ha realizado los sacrificios de Diksha dice la verdad, pues Diksha mora en la Verdad.” Sakalya entonces preguntó: “¿Y dónde mora la Verdad?” Yagñavalkya replicó: “En el corazón, pues sólo desde el corazón decimos lo que es verdad; ciertamente es allí donde mora la Verdad”. Sakalya asintió: “Así es, oh Yagñavalkya”.    
 Sakalya siguió preguntando: “¿Cuál es la deidad del cenit?” Yagñavalkya contestó: “Agni”. “¿Dónde mora Agni?” “En el habla.” “¿Y dónde mora el habla?” “En el corazón.” “¿Y dónde mora el corazón?”       
 Yagñavalkya replicó: “¡Oh Ahallika! Si crees que e corazón puede estar fuera de nosotros, entonces los perros podrían comerlo, o los pájaros destrozarlo a picotazos”. 
 Sakalya preguntó a su vez: “¿Y dónde moras tú (tu cuerpo) y tu Ser (tu corazón)?” Yagñavalkya contestó: “En el Prana (aliento)”. Sakalya prosiguió: “¿Dónde mora el Prana?” Yagñavalkya respondió: “En el Apana (aliento inferior)”. “¿Dónde mora el Apana?” “En el Vyana (el aliento que retiene a los otros alientos)” Sakalya prosiguió: “¿Dónde mora el Vyana?” Yagñavalkya respondió: “En el Udana (aliento exterior)”. Sakalya entonces preguntó: “¿Y dónde mora el Udana?” Yagñavalkya replicó: “En el Samana. Ese ser (atman) debe ser descrito a través de ‘¡No, no!’. Es incomprensible pues no puede ser comprendido; es imperecedero, pues no puede perecer; está libre de todas las ataduras, pues no s puede atar a sí mismo; ciertamente está libre de todo sufrimiento y error. “Estas son sus ocho moradas (la tierra, etcétera), sus ocho mundos (el fuego, etcétera), sus ocho dioses (el inmortal, la comida, etcétera), sus ocho personas (la corpórea, etcétera). Después de dividir y unir a estas personas (dividirlas en sus distintas moradas y unirlas finalmente en el corazón), el Ser, enseñado en los Upanishads, traspasa todos lo límites (va más allá del Samana). Ahora te pregunto yo a ti que me expliques el estado del Ser más allá de toda división. Si no eres capaz de explicármelo, tu cabeza se desprenderá de tu cuerpo.” Sakalya no conocía el estado puro del Ser, por lo que su cabeza cayó rodando por el suelo. Al poco tiempo unos 1adrones que pasaban por allí vieron sus huesos y los robaron, confundiéndolos por algo de valor.      
 Entonces Yagñavalkya exclamó: “Reverendos brahmines, quien de entre vosotros lo desee, que me pregunte, o preguntadme todos vosotros si así lo deseáis; o preguntaré yo a alguien de entre vosotros, o a todos vosotros”. Pero los brahmines no se atrevieron a hacer ninguna pregunta.    
 Entonces Yagñavalkya les puso a prueba con estos Slokas:      
 “Como un gran árbol en el bosque, así en verdad es el hombre; sus cabellos son las hojas, su piel exterior la corteza.     
 “Igual que la sangre sale por la piel del hombre y la savia por la piel del árbol, de igual forma la sangre de un hombre herido fluye al exterior como la savia de un árbol cuando es derribado.
 “Las partes de carne son las capas de madera del árbol y sus fibras tan fuertes como los tendones humanos. Los huesos del hombre es la madera dura del interior y la médula humana está hecha como la médula del árbol.
 “Sin embargo, el árbol cuando es derribado, crece de nuevo por la raíz con más fuerza todavía; respóndeme, pues, a esta pregunta: ¿acaso un mortal vuelve a crecer después de haber sido cortado por la muerte?         
 “No digáis: ‘vuelve a nacer de la semilla’, pues la semilla surge de un ser vivo; sin embargo un árbol surge de un grano, que claramente nace después de la muerte. 
 “Si un árbol es arrancado de raíz, no crecerá de nuevo; ¿de qué raíz entonces, decidme, crece un mortal, después de haber sido cortado por la muerte? 
 “Una vez nacido, no nace otra vez; ¿quién le crea, pues, de nuevo en otro cuerpo? “Sólo Brahma puede hacerle nacer de nuevo, pues sólo él es Conocimiento y dicha, el principio y raíz de todo ser vivo.”

Categoria: Escrituras Hindus

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