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CUARTO ADHAYA

PRIMER BRAHMANA        


 Ganaka Vaideha se acercó a Yagñavalkya y le preguntó: “Yagñavalkya, ¿con qué fin viniste: por deseo de ganado o por cuestiones sutiles?” Yagñavalkya replicó: “Por ambas cosas, majestad”.           

“Oigamos pues, lo que te han enseñado.” Ganaka Vaideha respondió: “Gitvan Saidini me dijo que el habla es Brahma”. Yagñavalkya replicó: “Si Saidini te ha dicho que Brahma es el habla, ¿por qué entonces existen mudos? ¿No te habló acaso del cuerpo (ayatana) y el lugar de descanso (pratishtha) de Brahma (de esa manifestación de Brahrna)?” Ganaha Vaideha respondió: “No me habló de eso”. “Majestad”, añadió Yagñavalkya, “esto se basa en un pie solamente”. Ganaka Vaideha repuso: “Cuéntame entonces lo que falta, Yagñavalkya”. Yagñavalkya le explicó: “La lengua es su cuerpo y el éter su lugar, así pues, el habla debería ser adorada como el Conocimiento”. El rey, entonces, preguntó: “¿Cuál es, pues, la naturaleza de ese conocimiento?” Yagñavalkya respondió: “Majestad, es el habla. Pues a través del habla, se conoce a un amigo, y así como se conoce a través del habla el Rig-veda, Yagur-veda, Sama-veda, los Atharvangirasas, el Itihasa (tradición), Purana-vidya (conocimiento del pasado), los Upanishads, Slokas (versos), Sutras (reglas), Anunvyakayanas y Vyakahyanas (comentarios, etcétera), de igual forma a través del habla se conoce lo que es sacrificado, lo que es comido y bebido, este mundo, el otro mundo y todas las criaturas. Por el habla únicamente, majestad, Brahma es conocido, pues en verdad el habla es el Supremo Brahma. El habla no abandona a aquel que adora al Brahma con tal Conocimiento; ciertamente todas las criaturas se acercan a tal persona, pues, convirtiéndose en dios, va a los dioses.” Ganaha Vaideha exclamó: “Por esto te voy a dar un millar de vacas con un toro tan grande como un elefante”. “Mi padre”, repuso Yagñavalkya, “era de la opinión de que no se debería aceptar recompensa alguna sin haber instruido completamente a un discípulo.”
 Este prosiguió: “Escuchemos, pues, lo que te han enseñado”. Ganaha Vaideha continuó: “Udanka Saulbayana me enseñó que la vida (prana) es Brahma”. Yagñavalkya replicó: “Si Udanka Saulbayana te enseñó que la vida es Brahma, ¿por qué hay un estado en que la persona deja de tener vida? ¿No te habló acaso del cuerpo y del lugar de descanso de ese Brahma (de esa manifestación de Brahma)?” Ganaha Vaideha respondió: “No me habló de eso”. “Majestad”, añadió Yagñavalkya, “esto se basa en un pie solamente.” “Cuéntame, pues, Yagñavalkya”, dijo el rey. Yagñavalkya entonces le explicó: “El aliento es su cuerpo y el éter su lugar; así pues, la vida debería ser adorada como lo más querido”. Ganaha Vaideha siguió preguntando: “¿Cuál es entonces la naturaleza de eso que es querido?” “Majestad, es la vida en sí misma”, respondió Yagñavalkya, “pues por la vida, un hombre hace sacrificios para cualquier ser indigno, acepta presentes de quien no debería ofrecérselos y abandona el lugar donde vive para ir a países donde correrá el riesgo de ser herido: todo esto por su vida. La vida, oh Rey, es el Brahma Supremo, La vida no abandona a aquél que la adora con tal conocimiento; en verdad todas las criaturas se acercan a tal persona, pues convirtiéndose en dios, va a los dioses.” Ganaha Vaideha exclamó: “Por esto te voy a dar mil vacas y un toro tan grande como un elefante”. “Mi padre”, repuso Yagñavalkya, “era de la opinión de que no se debería aceptar recompensa alguna sin haber instruido completamente a un discípulo.”         
 Este entonces prosiguió: “Escuchemos lo que te han enseñado”. Ganaha Vaideha respondió: “Barku Varshna me enseñó que la vista (Kakshus) es Brahma”. Yagñavalkya entonces replicó: “Si Barku Varshna te enseñó que la vista es Brahma, ¿por qué entonces existen ciegos? ¿No te enseñó acaso del cuerpo y del lugar de descanso de ese Brahma (de esa manifestación de Brahma)?” Ganaha Vaideha contestó: “No me habló de ello”. “Majestad”, exclamó Yagñavalkya, “esto se apoya en un solo pie”. Ganaha Vaideha repuso: “Cuéntame, pues, Yagñavalkya”. Yagñavalkya, pues, le explicó: “El ojo es su cuerpo y el éter su lugar; así pues, debería ser adorado como lo verdadero”. ¿Cuál es, pues, la naturaleza de la verdad?”, preguntó el rey. Aquél replicó: “Majestad, es la vista; pues si a un hombre que ve con sus ojos le preguntan: ‘¿Me has visto?’ y responde: ‘Sí, te he visto’, dice la verdad. La vista, oh Rey, es el Supremo Brahma. La vista no abandona a aquel que adora a Brahma con tal Conocimiento; en verdad todas las criaturas se acercan a tal hombre pues, convirtiéndose en dios, va a los dioses”. Ganaha Vaideha exclamó: “Por esto te daré mil vacas y un toro tan grande como un elefante”. “Mi padre era de la opinión de que no se debería aceptar recompensa alguna sin haber instruido completamente a un discípulo”, repuso Yagñavalkya.      
 Este continuó: “Sigamos escuchando lo que te han enseñado”. “Gardabhivibhita Bharadyaga me enseñó que el oído (srotra) es Brahma”, respondió el rey. Yagñavalkya replicó: “Si Gardabhivibhita te enseñó que el oído es Brahma, ¿por qué entonces existen sordos? ¿No te habló acaso del cuerpo y del lugar de reposo de Brahma?” “No me habló de ello”, contestó Ganaha Vaideha. Entonces Yagñavalkya exclamó: “Majestad, esto se apoya en un solo pie”. “Cuéntame, pues, Yagñavalkya”, respondió el rey. Yagñavalkya le explicó: “La oreja es su cuerpo y el éter su lugar. Por consiguiente nosotros deberíamos adorarle como lo infinito”. Entonces Ganaha Vaideha preguntó: “¿Cuál es, pues, la naturaleza de lo que es infinito?” “Majestad, es el espacio (disah), pues sea cual sea la dirección en que vayamos nunca llegamos al final. Por consiguiente el espacio es infinito. Ciertamente, oh rey, el espacio es el oído, y el oído es el Supremo Brahma. El oído no abandona a aquel que adora a Brahma con tal Conocimiento; ciertamente todas las criaturas se acercan a tal hombre, pues, convirtiéndose en dios, va a los dioses.” Entonces Ganaha Vaideha exclamó: “Por esto te voy a dar un millar de vacas y un toro tan grande como un elefante”. Yagñavalkya replicó: “Mi padre era de la opinión de que no se debería aceptar recompensa alguna sin haber instruido completamente a un discípulo”.
 Este prosiguió: “Sigamos escuchando, pues, lo que te han enseñado”. “Satyakama Gabala me enseñó que la mente (manas) es Brahma”, respondió Gnaha Vaideha. “Si Satyakama Gabala te enseñó que la mente es Brahma, ¿por qué entonces existen personas sin mente? ¿No te habló acaso del cuerpo y del lugar de descanso de Brahma?” “No me habló de ello”, respondió el rey. “Majestad, esto se apoya en un solo pie.” “Cuéntame, pues Yagñavalkya.” Este continuó explicando: “La mente es su cuerpo y el éter su lugar, por consiguiente nosotros deberíamos adorarle como la dicha”. “¿Cuál es, pues, la naturaleza de la dicha?” “Majestad, es la mente en si misma, pues con la mente un hombre desea a una mujer, y con la mente un hijo nace de la madre, llenando de dicha a toda la familia. La mente, en verdad, oh Rey, no abandona a aquel que le adora con tal Conocimiento; ciertamente todas las criaturas se acercan a tal hombre, pues convirtiéndose en dios, va a los dioses.” El rey exclamó: “Por esto te daré un millar de vacas y un toro tan grande como un elefante”. Yagñavalkya replicó: “Mi padre era de la opinión de que no se debería aceptar recompensa alguna sin haber instruido completamente a un discípulo”.   
 Este prosiguió: “Escuchemos, pues, lo que te han enseñado”. El rey respondió: “Vidagdha Sakalya me enseñó que el corazón (hridaya) es Brahma”. “Si Vidagdha Sakalya te enseñó que el corazón es Brahma”, replicó Yagñavalkya, “¿por qué hay un estado en que el hombre pierde su corazón? ¿No te habló acaso del cuerpo y del lugar de descanso de Brahma?” “No me habló de ello.” “Majestad, esto se apoya en un solo pie”, exclamó Yagñavalkya. “Cuéntame, pues, Yagñavalkya”, dijo el rey. Yagñavalkya prosiguió: “El corazón es el cuerpo y el éter el lugar, así pues, nosotros deberíamos adorarlo como la certeza (sthiti)”. Ganaha Vaideha entonces preguntó: “¿Cuál es, pues, la naturaleza de la certeza?” Yagñavalkya respondió: “Majestad, es el corazón, pues el corazón es el cuerpo y el lugar de descanso de todas las cosas; allí ciertamente, oh Rey, todas las cosas descansan. En verdad, el corazón es el Supremo Brahma. El corazón no abandona jamás a aquel que adora a Brahma con tal Conocimiento; ciertamente todas las criaturas se acercan a tal hombre, pues convirtiéndose en dios, va a los dioses”. “Por eso te daré un millar de vacas con un toro tan grande como un elefante”, exclamó el rey. Yagñavalkya replicó: “Mi padre era de la opinión que no se debería aceptar recompensa alguna sin haber instruido completamente a un discípulo”.


 

SEGUNDO BRAHMAMA        


 Ganaka Vaideha, descendiendo de su trono, exclamó: “Me postro ante ti, oh Yagñavalkya, enséñame”. Yagñavalkya le dijo: “Majestad, igual que un hombre que desea hacer un largo viaje lleva consigo un carro o una barca, de igual forma vuestra mente está bien preparada con estos Upanishads. Sois honorable y rico, habéis aprendido los Vedas y os han recitado los Upanishads. ¿Adónde iréis, pues, cuando dejéis este cuerpo?” Ganaka Vaideha respondió: “Señor, no sé adónde iré”. Yagñavalkya dijo entonces: “Yo os diré adonde iréis”.  
 Este continuó: “La persona que está en el ojo derecho se llama Indha, éste es el nombre que se da misteriosamente a Indra, pues los dioses aman lo misterioso y aborrecen lo evidente.       
 “Así pues, aquel que en forma de persona está en el ojo derecho, es su esposa, Virag. Su lugar de encuentro es el éter que está en el interior del corazón y su alimento la parte roja del corazón. Su lugar de retiro es la red (de arterias) del interior del corazón, y el camino que recorren (del sueño al despertar) es la artería que parte del corazón hacia las partes superiores. Como un cabello dividido en mil partes, así son las venas, por nombre Hita, que se hallan firmemente colocadas en el interior del corazón. Por ellas, el alimento fluye sin cesar y los dos esposos (Taigasa) lo reciben como si fuera un alimento más puro que el Ser corpóreo (Vaisvanara).      
 “El confín oriental de los dos esposos son los pranas (aliento) que van a Oriente; “El confín meridional de los dos esposos son los pranas que van al Sur; “El confín septentrional de los dos esposos son los pranas que van al Norte; “El confín más alto (cenit) de los dos esposos son los pranas que van hacia arriba; “El confín más bajo (nadir) de los dos esposos son los pranas que van hacia abajo. “Todos los confines son todos los pranas. Así pues, él (la conciencia de la verdad) sólo se puede describir mediante ‘No, no’ (es decir, negando todo lo que no es él). El es incomprensible, pues no puede ser comprendido; es incorruptible, pues no puede corromperse; no está sometido a ninguna causa, pues él no se somete a sí mismo. Oh Ganaka, en verdad has alcanzado el estado donde no existe el temor”, afirmó Yagñavalkya. Entonces el rey exclamó: “Que ese estado donde no existe el temor también venga a ti, pues tú me lo has revelado. Me postro ante ti. Aquí están los Videhas y aquí estoy yo (tu esclavo)”.


 

TERCER BRAHMANA         


 Yagñavalkya se acercó a Ganaka Vaideha, mas no deseaba hablar con él. Sin embargo, puesto que antes ambos habían conversado acerca del Angihotra, y Yagñavalkya había garantizado al rey el deseo de poder ser preguntado acerca de todo lo que quisiera, éste empezó a inquirirle.   
 “Yagñavalkya”, dijo aquél, “¿qué es la luz del hombre?” Yagñavalkya replicó: “El Sol, oh Rey, pues con la luz del sol, el hombre se sienta, se mueve y trabaja”. Ganaka Vaideha asintió: “Así es, en verdad, oh Yagñavalkya”.  
 Aquél siguió preguntando: “Cuando el sol se ha puesto, oh Yagñavalkya, ¿dónde está entonces la luz del hombre?” Yagñavalkya respondió: “La luna en verdad es entonces su luz, pues con la luz de la luna por luz, el hombre se sienta, se mueve y trabaja”. El rey asintió: “Así es, en verdad, oh Yagñavalkya”. 
 Aquél continuó preguntando: “Cuando el sol y la luna se han puesto, oh Yagñavalkya, ¿dónde está la luz del hombre?” Yagñavalkya repuso: “El fuego en verdad es su luz, pues con el fuego por luz el hombre se sienta, se mueve y trabaja”.             
 Ganaka Vaideha prosiguió: “Cuando el sol y la luna se han puesto, oh Yagñavalkya, y el fuego se ha apagado, ¿dónde está entonces la luz del hombre?” Yagñavalkya replicó: “El sonido en verdad es su luz, pues con el sonido por luz el hombre se sienta, se mueve y trabaja. Por consiguiente, oh Rey, cuando está tan oscuro que uno ni siquiera puede ver su propia mano, el hombre se dirige adonde suena un ruido. Ganaha Vaideha asintió: “Así es en verdad, oh Yagñavalkya”. 
 Aquél siguió inquiriendo: “Cuando el sol y la luna se han puesto, oh Yagñavalkya, y el fuego ha sido apagado y el sonido acallado, ¿dónde está la luz del hombre?” Yagñavalkya respondió: “El Ser en verdad es su luz, pues teniendo al Ser por luz, el hombre se sienta, se mueve y trabaja”. 
 Ganaka Vaideha preguntó entonces: “¿Quién es ese Ser?” Yagñavalkya replicó: “Aquel que mora en el interior del corazón, rodeado por los Pranas (sentidos), la persona de luz que consiste en el conocimiento. El Ser, permaneciendo en su esencia, vaga por los dos mundos, ya sea pensando, ya moviéndose. Durante el sueño trasciende este mundo y todas las formas de la muerte.           
 “Cuando la persona nace, el Ser toma posesión de su cuerpo, uniéndose con todo lo malo, mas cuando se va y muere, se desprende de todo lo maligno.   
 “Hay dos estados para la persona, uno en este mundo y el segundo en el otro mundo; y aún hay un estado intermedio, el estado de sueño. Cuando se está en el estado intermedio, se ven los dos estados a la vez: uno aquí en este mundo y el otro en el otro mundo. “Cuando la persona está durmiendo, si consigue desprenderse de todas las sensaciones mundanas, alcanza el estado del sueño y es envuelta en su propia luz. En ese estado la persona es auto-iluminada.          
 “No hay carros verdaderos en ese estado, ni caballos, ni caminos; sin embargo la persona crea carros, caballos y caminos. Allí no hay bendiciones, ni felicidad, ni alegría; sin embargo, la persona crea bendiciones, felicidad y alegría. Allí no hay estanques, ni lagos, ni ríos; sin embargo, la persona crea estanques, lagos y ríos. En ese estado la persona es en verdad el hacedor.
 “Sobre esto existen estos versos: ‘Después de haberse desprendido en el sueño de todo lo que pertenece al cuerpo, la persona, que no se halla dormida, observa los sentidos dormidos, tras lo cual, igual que el pájaro solitario que retorna a su nido, tomando la forma de la luz va a su propio lugar de reposo.          
 “Desde allí el inmortal va a donde le place, igual que el pájaro que abandona momentáneamente el nido para revolotear de rama en rama. 
 “Ascendiendo y descendiendo en su sueño, el dios del sueño manifiesta múltiples formas para sí mismo, ya gozando con mujeres, o bien riendo con sus amigos o contemplando terribles visiones.           
 “La gente puede ver el lugar de juego de la persona, mas nadie puede verla a ella. Por eso dicen: ‘Que nadie despierte a un hombre de repente, pues en ese estado corre el peligro de no poder volver a su cuerpo’. “Sobre esto algunos disienten: ‘No, el sueño es igual que la vigilia, pues lo que uno ve en estado de vigilia también lo puede ver cuando está dormido. Sin embargo no es así, pues en el estado de sueño la persona está auto-iluminada (tal como ha sido explicado anteriormente).” Entonces Ganaka Vaideha exclamó: “Te doy mil vacas más. Sigue hablando por el bien de mi liberación”.
 Yagñavalkya prosiguió: “La persona, después de sumergirse en el estado de dicha (samprasada o estado de sueño profundo) y ver lo bueno y lo malo, retorna de nuevo al estado anterior, el estado de sueño donde no es afectado por todo lo que ha visto en el estado anterior, pues la persona no está atada a nada”. Ganaka Vaideha asintió: “Así es en verdad, Yagñavalkya. Te doy mil vacas más. Sigue hablando por el bien de mi liberación”.           
 Yagñavalkya prosiguió: “La persona, después de gozar del estado de sueño (sueño no profundo) y ver lo bueno y lo malo, retorna de nuevo al estado anterior, el estado de vigilia, donde no es afectado por todo lo que ha visto en el estado anterior, pues la persona no está atada a nada”. Ganaka Vaideha asintió: “Así es en verdad. Yagñavalkya. Te doy mil vacas más. Sigue hablando por el bien de mi liberación”.  
 Aquél continuó: “La persona, después de gozar del estado de vigilia y ver lo bueno y lo malo, retorna de nuevo al estado anterior, al estado de sueño, aquel donde empezó.         
 “Y al igual que un pez grande se mueve entre las dos orillas de un río, así la persona se mueve entre estos dos estados, el estado de sueño y el estado de vigilia.   
 “Y al igual que un halcón que, después de vagar por el aire, preso del cansancio, dobla las alas y vuela hacia su nido, del mismo modo la persona retorna al estado de vigilia cuando no tiene más deseos que le hagan seguir soñando.   
 “En su cuerpo hay unas venas llamadas Hita que son tan pequeñas como la milésima parte de un cabello. Cuando sueña que le matan, o le vencen, o que un elefante le persigue, o que cae a un pozo, la ignorancia le hace imaginar el mismo peligro que suele ver en estado de vigilia. Pero cuando imagina lo que antes era en realidad, un dios o un rey, entonces se halla en su estado supremo.         
 “Esta en verdad es su forma, libre de deseos, libre del mal y del temor. Igual que un hombre abrazado por su amada esposa no percibe nada del exterior ni del interior, así la persona, cuando es abrazada por el Ser inteligente (pragña), no percibe nada en el exterior ni nada en el interior. Esta en verdad es su verdadera forma, en la que sus deseos son satisfechos, en la que el Ser es su único deseo y en la que no permanece deseo ni dolor alguno.
 “En ese estado verdadero un padre no es un padre, una madre no es una madre, los mundos no son los mundos, los dioses no son los dioses y los Vedas no son los Vedas. En ese estado un ladrón verdadero no es un ladrón, un asesino no es un asesino, un Kandala no es un Kandala, un Paulkasa no es un Paulkasa, un Sramana no es un Sramana y un Tapasa no es un Tapasa. No le sigue el bien ni el mal, pues ha vencido todo el dolor del corazón.  
 “Allí sin ver, ve, pues la verdadera visión es imperecedera, inseparable del poder que ve. Allí no hay segundo alguno, pues la persona está completamente sumergida en lo que ve.    
 “Allí sin oler huele, pues el verdadero olfato es imperecedero, inseparable del olor que huele. Allí no hay segundo alguno, pues la persona está totalmente sumergida en lo que huele.   
 “Allí sin gustar, gusta, pues el verdadero gusto es imperecedero, inseparable del poder que gusta. Allí no hay segundo alguno, pues la persona está completamente sumergida en lo que gusta.
 “Allí sin hablar, habla, pues la verdadera palabra es imperecedera, inseparable del poder que habla. Allí no hay segundo alguno, pues la persona está totalmente sumergida en lo que habla.       
 “Allí sin oír oye, pues el verdadero oído es imperecedero, inseparable del poder que oye. Allí no hay segundo alguno, pues la persona está profundamente sumergida en lo que oye.  
 “Allí sin pensar, piensa, pues el verdadero pensamiento es imperecedero, pues es inseparable del poder que piensa. Allí no hay segundo alguno, pues la persona está profundamente sumergida en lo que piensa.          
 “Allí sin tocar, toca, pues el verdadero tacto es imperecedero, inseparable del poder que toca. Allí no hay segundo alguno, pues la persona está completamente sumergida en lo que toca.         
 “Allí sin conocer, conoce, pues el verdadero conocimiento es imperecedero, inseparable del poder que conoce. Allí no hay segundo alguno, pues la persona está sumergida en lo que conoce.        
 “Cuando (en el sueño y en la vigilia) está otro, entonces puede ver al otro, oler al otro, hablar al otro, oír al otro, pensar en el otro, tocar al otro y conocer al otro.      
 “El océano es el vidente sin dualidad; éste es el mundo de Brahma, oh Rey”, exclamó Yagñavalkya. “Esta es la meta suprema, el logro más alto, el mundo más elevado, la dicha suprema. Todas las demás criaturas viven una pequeña porción de esa dicha.           
 “Cuando un hombre goza de buena salud y riqueza, es señor de otros y se rodea de todos los gozos humanos, ésa es para los hombres la más grande bendición humana. Sin embargo cien de estas bendiciones humanas no son más que una bendición de los antepasados que han conquistado el mundo (de los antepasados). Cien bendiciones de los antepasados que han conquistado este mundo no son más que una bendición en el mundo de los Gandharvas. Cien bendiciones en el mundo de los Gandliarvas no son más que una bendición en el mundo de los que han alcanzado el estado divino de los Devas mediante acciones y sacrificios. Cien bendiciones en el mundo de los que han alcanzado el estado divino de los Devas mediante acciones y sacrificios no son más que una bendición en el mundo de los Devas de nacimiento o en el mundo de un Srotriya libre de pecado y de deseo. Cien bendiciones de los Devas de nacimiento no son más que una bendición en el mundo de Pragapati o en el mundo de un Srotriya libre de pecado y de deseo. Cien bendiciones en el mundo de Pragapati no son más que una bendición en el mundo de Brahma o en el mundo de un Srotriya libre de pecado y de deseo. Esta es la bendición más elevada. “Este es el mundo de Brahma, oh rey”, exclamó Yagñavalkya. Mas Ganaka Vaideha le exhortó a continuar: “Te doy mil vacas más. Sigue hablando por el bien de mi liberación”. En este punto Yagñavalkya temió que el rey, ávido de la sabiduría que estaba adquiriendo, pudiera echarle de su posición.      
 Sin embargo, Yagñavalkya prosiguió: “La persona, habiendo gozado en el estado de sueño, y después de haber visto lo bueno y lo malo, vuelve al estado donde empezó, al estado de vigilia.      
 “Y al igual que un carruaje pesado se mueve con dificultad, gimiendo, así este Ser incorpóreo, montado por este Ser inteligente, se mueve con dificultad, gimiendo, cuando alguien está a punto de expirar.        
 “Y cuando (el cuerpo) se vuelve débil por vejez o enfermedad, entonces la persona se separa de sus miembros, igual que un Amra (mango) o Udumbara (higo) se separa del tallo, volviendo de nuevo al lugar donde empezó a la vida.        
 “Y al igual que los gobernadores, magistrados y policías esperan al rey que tiene que volver, así todos los elementos esperan a aquel que conoce, diciendo: ‘Brahma viene, Brahma se acerca’.           
 “Y al igual que los gobernadores, magistrados y policías se reúnen en torno a un rey cuando está a punto de fallecer, así todos los sentidos se reúnen en torno al Ser en el momento de la muerte, cuando el hombre está a punto de expirar.”


 

CUARTO BRAHMANA        

           
 Yagñavalkya continuó: “Ahora bien, cuando ese Ser, habiéndose hundido en la debilidad, por decirlo así, se hunde en la inconsciencia, entonces reúne los sentidos (pranas), y llevándose consigo esos elementos de luz, desciende hacia el corazón. Cuando esa persona que se encuentra en el ojo se marcha, entonces cesa de conocer las formas.          
 “ ‘Se ha hecho uno’, dicen ‘no ve’. ‘Se ha hecho uno’, dicen, ‘no tiene olfato’. ‘Se ha hecho uno’, dicen, ‘no tiene gusto’. ‘Se ha hecho uno’, dicen, ‘no habla’. ‘Se ha hecho uno’, dicen, ‘no oye’. ‘Se ha hecho uno’, dicen, ‘no piensa’. ‘Se ha hecho uno’, dicen, ‘no tiene tacto’. ‘Se ha hecho uno’, dicen, ‘no conoce’. El punto de su corazón se ilumina, y a través de esa luz el Ser se marcha, o a través del ojo, o a través del cráneo, o a través de otros lugares del cuerpo. Y cuando se va de esta forma la vida (el prana principal) se va después de él, y al irse así la vida, todos los demás espíritus vitales (pranas) se marchan después de ella. El, consciente y lleno de conocimiento emprende su partida. “Entonces su conocimiento y su trabajo y su relación con las cosas anteriores se apoderan de él.      
 “Y al igual que una oruga, que después de haber llegado al final de una brizna de hierba, y después de haber hecho otra tentativa (hacia otra brizna), se dirige hacia ella, del mismo modo actúa el Ser, que después de haberse despojado de este cuerpo y disipada toda la ignorancia, y después de hacer otra tentativa (a otro cuerpo), se dirige hacia él.           
 “Y del mismo modo que un orfebre coge una pieza de oro, y la convierte en otra más nueva y más hermosa de forma, asimismo hace este Ser, que después de haberse despojado de este cuerpo y disipada toda la ignorancia, hace de sí mismo otro, más nuevo y de una forma más bella, ya sea como los antepasados, los Gandharvas, o como los Devas o como Pragapati, o como Brahma, o como otros Seres.      
 “Sin lugar a dudas ese Ser es Brahma, que consiste en el Conocimiento, mente, vida, vista, oído, tierra, agua, viento, éter, luz y no luz, deseo y no deseo, ira y no ira, correcto o incorrecto y todas las cosas. Un hombre será de una u otra forma según actúe y según se comporte; un hombre que hace buenas acciones llegará a ser un hombre bueno, y un hombre que hace malas acciones, será malo. El hombre se vuelve puro por las buenas acciones y malo por las malas acciones. “Y dicen que una persona consta de deseos. Y según sea su deseo así será su voluntad; y según sea su voluntad así serán sus acciones; y según sean las acciones que realice, así serán los frutos que recoja.”  
 “Y este verso dice: ‘Cualquiera que sea el objeto al que esté apegada la mente del hombre hacia él se dirige ardientemente junto con su acción; y habiendo obtenido los últimos resultados de cualquier acción que realiza aquí en la tierra, él vuelve de nuevo de ese mundo (que es el premio temporal de su acción) a este mundo de la acción’. “Eso es lo que le sucede al hombre que desea. Pero en lo que respecta al hombre que no desea, que, sin desear, está satisfecho en sus deseos, 0 desea solamente al Ser, sus espíritus vitales no se van a otro lugar; siendo Brahma, él va a Brahma.        
 “Y sobre esto existe este verso: ‘Cuando quedan liberados todos los deseos que una vez entraron en su corazón, entonces el mortal se vuelve inmortal, entonces llega a Brahma’. “ Y de igual modo que la piel de una serpiente yace sobre una colina de hormigas, muerta y mudada, así yace este cuerpo; pero ese espíritu inmortal desencarnado (prana, vida) es solamente Brahma, es solamente luz.         
 “Sobre este tema existen-estos versos: ‘El antiguo estrecho camino que cruza hasta la otra orilla ha sido hallado por mí. En él los sabios que conocen a Brahma llegan hasta el Svarga-loka (cielo), y de ahí continúan más alto, hasta la completa liberación.
 “ ‘En ese camino dicen que hay blanco, 0 azul, o amarillo, o verde, o rojo; ese camino fue hallado por Brahma, y en él camina todo aquel que ha conocido a Brahma, el que ha hecho bien y ha obtenido la gloria.’      
 “Todos los que adoran lo que no es el conocimiento (avidya) entran como ciegos en la oscuridad: aquellos que se deleitan en el falso conocimiento, entran, por así decirlo, en una mayor oscuridad.       
 “Por supuesto existen esos mundos malditos, llenos de oscuridad. Los hombres ignorantes y no iluminados después de la muerte van a esos mundos.      
 “Si un hombre comprende el Ser, diciendo: ‘Yo soy El’, ¿por qué querría sufrir una vez más los dolores inherentes al cuerpo?
 “Aquel que ha encontrado y comprendido el Ser, que ha entrado en este escondido lugar, él es sin duda el creador, porque él es el hacedor de todas las cosas, suyo es el mundo y él es el mundo mismo.           
 “Mientras estamos aquí, podemos conocer esto; si no, soy ignorante, y me encuentro presa de una gran ignorancia. Aquellos que lo saben, se vuelven inmortales, pero los demás sin duda encuentran el sufrimiento. 
 “Si un hombre ve claramente a este Ser como a Dios, y como al señor de todo lo que existe y existirá, entonces deja de temer.
 “Aquel detrás del cual gira el año con sus días, a él los dioses adoran como la luz de las luces, como el tiempo inmortal. 
 “Aquel en quien descansan los cinco seres y el éter, sólo a él acepto como al Ser; al Yo que conoce, acéptale como Brahma; al yo que es inmortal, acéptale como inmortal.   
 “Aquellos que conocen la vida de la vida, el ojo del ojo, el oído del oído, la mente de la mente, ellos han comprendido al antiguo, primitivo Brahma.        
 “Debe ser percibido sólo por la mente, en ello no hay diversidad. Aquel que percibe en esto cualquier diversidad, va de la muerte a la muerte.      
 “Este ser eterno nunca puede ser probado, debe ser percibido sólo de una forma; es inmaculado, más allá del éter, el Ser sin nacimiento, grande y eterno.     
 “Que el sabio brahmín, después de haberle descubierto, practique la sabiduría. Que no busque muchas palabras, porque eso no es nada más que debilidad de la lengua.
 “Y él es ese gran Ser sin nacimiento, cuya esencia es el conocimiento, y que está rodeado de los Pranas, el éter dentro del corazón. En él reposa el gobernador de todo, el Señor de todo, el rey de todo. El no se vuelve superior haciendo buenas acciones, ni inferior haciendo malas acciones. El es el Señor de todas las cosas, el rey de todo, el protector de todas las cosas. El es una orilla y una frontera, para que esos mundos no puedan ser confundidos. Los brahmines buscan conocerle por el estudio de los Vedas, mediante sacrificios, ofrendas, penalidades y ayunos, y aquel que le conoce se convierte en Muni. Deseando ese mundo solamente, los mendicantes abandonan sus hogares. “Sabiendo esto, la gente de antaño no deseaban descendencia. Decían: ‘¿Qué haremos nosotros con descendencia, después de haber conocido este Ser y este mundo (de Brahma)?’ Y ellos, habiéndose elevado por encima del deseo de tener hijos, riqueza y nuevos mundos, vagan como mendicantes. Porque el deseo de hijos es deseo de riqueza, y el deseo de riqueza es deseo de mundos. Y por supuesto ambos son solamente deseos. El, el Ser, debe ser descrito mediante las palabras: ‘¡No, no!’ El es incomprensible, porque no puede ser comprendido; es imperecedero porque no puede perecer; está desapegado, porque carece de apegos; libre, no sufre, no se acaba. Si por alguna razón ha hecho algo malo, o por alguna razón ha hecho algo bueno, no importa, y ni lo que él ha hecho, ni lo que ha omitido, le afecta.      
 “Esto ha sido expresado en un verso: ‘Esta eterna grandeza del Brahmana no crece más por el trabajo, ni tampoco decrece. Que el hombre encuentre su camino, porque habiéndolo encontrado, ya no es mancillado por ninguna mala acción’. “Por lo tanto aquel que lo conoce, después de haberse acallado y dominado, y encontrándose en un estado de satisfacción paciente y recogido, ve al ser en el Ser, ve como el Ser a todos. El mal no le domina, él domina todo el mal. El mal no le quema, él quema todo el mal. Libre del mal, inmaculado, libre de toda duda, se convierte en un (verdadero) brahmín; éste es el mundo de Brahma, oh Rey”, así habló Yagñavalkya. Ganaka Vaideha dijo: “Señor, te entrego a los Videhas, y también a mí mismo, para juntos ser tus esclavos”.                                  
 Sin duda éste es el gran Ser, el no nacido, el fuerte, el dador de la riqueza. Aquel que conoce esto obtiene riqueza.        
 Este gran Ser, no nacido, eterno inmortal, intrépido, es sin duda Brahma, y el que conoce esto se convierte en verdad en el intrépido Brahma.


 

QUINTO BRAHMANA         


 Yagñavalkya tenía dos mujeres, Maitreyi y Katyayani. De ellas dos, Maitreyi tenía trato con Brahma, Pero Katyayani poseía el mismo conocimiento que las demás mujeres. Y Yagñavalkya, cuando deseó prepararse para otro estado de vida (cuando quiso renunciar al estado de padre de familia, y retirarse al bosque),   
 dijo: “Maitreyi, en verdad me voy de mi casa al bosque. Por lo tanto, déjame hacer un arreglo entre tú y Katyayani”.    
 Maitreyi dijo: “Mi señor, si toda esta Tierra, llena de riquezas, me perteneciera, dime ¿me volvería inmortal por ello o no?” “No”, replicó Yagñavalkya, “tu vida seria como la de la gente rica. Pero por la riqueza no hay esperanza de inmortalidad”.
 Y Maitreyi dijo: “¿Qué debo hacer con todo eso que no me ayuda a volverme inmortal? Dígame mi Señor claramente lo que conoce de la inmortalidad”.      
 Yagñavalkya replicó: “Tú eres verdaderamente querida para mí, tú has acrecentado lo que para mí es querido en ti. Por lo tanto, si quieres, mi Señora, te lo explicaré, y pon mucha atención en lo que digo”.         
 Y él dijo: “En verdad, un marido no es preciado para que ames al marido; pero si es para amar al Ser, entonces un marido es preciado. “En verdad, una esposa no es preciada, para que ames a la esposa; pero si es para amar al Ser, entonces una esposa es preciada. “En verdad, los hijos no son preciados, para que ames a los hijos; pero si es para amar al Ser, entonces los hijos son preciados. “En verdad, la riqueza no es preciada para que ames la riqueza; pero si es para amar al Ser, entonces la riqueza es preciada. “En verdad, el ganado no es preciado para que ames al ganado; pero si es para amar al Ser, entonces el ganado es preciado. “En verdad, la casta Brahmín no es preciada para que ames la clase Brahmín; pero si es para amar al Ser, entonces la clase Brahmín es preciada. “En verdad, la casta Kshatra no es preciada para que ames la clase Kshatra; pero si es para amar al Ser, entonces la clase Kshatra es preciada. “En verdad, los mundos no son preciados para que ames los mundos; pero si es para amar al Ser, entonces los mundos son preciados. “En verdad, los Devas no son preciados para que ames los Devas; pero si es para amar al Ser, entonces los Devas son preciados. “En verdad, los Vedas no son preciados para que ames los Vedas; pero si es para amar al Ser, entonces los Vedas son preciados. “En verdad, las criaturas no son preciadas para que ames las criaturas; pero si es para amar al Ser, entonces las criaturas son preciadas. “En verdad, todas las cosas no son preciadas para que ames todas las cosas; pero si es para amar al Ser, entonces todas las cosas son preciadas. “En verdad, el Ser debe ser visto, oído, percibido y conocido. ¡Oh Maitreyi! Cuando el Ser ha sido visto, oído, percibido y conocido, entonces todo es conocido.         
 “Quienquiera que busque a la clase Brahmín fuera del Ser, será abandonado por la clase Brahmín. Quienquiera que busque a la casta Kshatra fuera del Ser, será abandonado por la clase Kshatra. Quienquiera que busque los mundos fuera del Ser, será abandonado por los mundos. Quienquiera que busque los Devas fuera del Ser, será abandonado por los Devas. Quienquiera que busque los Vedas fuera del Ser, será abandonado por los Vedas. Quienquiera que busque las criaturas fuera del Ser, será abandonado por las criaturas. Quienquiera que busque cualquier cosa fuera del Ser, será abandonado por esa cosa. “Esta clase Brahmín, esta clase Kshatra, estos mundos, estos Devas, estos Vedas, todos estos seres, todas las cosas, todo es ese Ser.           
 “Los sonidos de un tambor, al ser tocado, no pueden ser capturados externamente, pero el sonido es capturado, cuando se atrapa el tambor, o la persona que toca el tambor.         
 “Y del mismo modo los sonidos de una caracola, cuando se sopla, no pueden ser capturados externamente, pero el sonido es capturado, cuando se atrapa la caracola, o a la persona que sopla la caracola.   
 “Y así mismo los sonidos de un laúd, al ser tañido, no pueden ser capturados externamente, pero el sonido es capturado, cuando se atrapa al laúd, o la persona que toca el laúd. 
 “Del mismo modo que las nubes de humo proceden del fuego encendido con combustible húmedo, así ciertamente, oh Maitreyi, ha surgido de este gran Ser lo que llamamos Rig-veda, Yagur-veda, Sama-veda, Atharvangirasas, Itihasa, Purana, Vidya, los Upanishads, Slokas, Sutras, Anuvyakyanas, Vyakhyanas, lo que es sacrificado, lo que es vertido, la comida, la bebida, este mundo y el otro mundo, y todas las criaturas. Sólo de El surgieron todas estas cosas.     
 “Así como todas las aguas encuentran su centro en el mar, el tacto en la piel, todos los gustos en la lengua, todos los olores en la nariz, todos los colores en el ojo, todos los sonidos en el oído, todas las percepciones en la mente, todo el conocimiento en el corazón, todas las acciones en las manos, todos los movimientos en los pies, y todos los Vedas en las palabras,
 “así como una masa de sal no tiene interior ni exterior, pero en conjunto es una masa de sabor, del mismo modo ese Ser no tiene interior ni exterior, pero en conjunto es una masa de conocimiento; y habiéndose elevado por encima de esos elementos, se desvanece de nuevo en ellos. Cuando él se ha marchado, no hay más conocimiento, oh Maitreyi”, así habló Yagñavalkya.
 Entonces Maitreyí dijo: “Señor, ahora me has puesto en un estado de extremo desconcierto. En verdad, no lo comprendo”. Pero él replicó: “Oh Maitreyi, no digo nada que sea desconcertante. Ciertamente ese amado Ser es imperecedero y de una naturaleza indestructible.          
 “Porque cuando al parecer existe la dualidad, entonces uno ve al otro, uno huele al otro, uno gusta al otro, uno saluda al otro, uno oye al otro, uno percibe al otro, uno toca al otro, uno conoce al otro; pero cuando solamente el Ser es todo esto, ¿cómo puede él ver a otro, cómo puede él oler a otro, cómo puede él gustar a otro, cómo puede él saludar a otro, cómo puede él oír a otro, cómo puede él tocar a otro, cómo puede él conocer a otro? ¿Cómo debería él conocer a Aquél por el cual conoce todo esto? Ese Ser debe ser descrito mediante las palabras: ¡No, no! Es incomprensible, porque no puede ser comprendido; es imperecedero porque no puede perecer; libre, no sufre y no fracasa. Oh amada, ¿cómo debería él conocer al Conocedor? Así, oh Maitreyi, has sido instruida. Esto es lo que se refiere a la inmortalidad”. Habiendo dicho esto Yagñavalkya se marchó al bosque.


 

SEXTO BRAHMANA


 A continuación la estirpe:
 (Nosotros) de Pautimashya,
 Pautimahya de Gaupavana,
 Gaupavana de Pautimashya,
 Pautimashya de Gaupavana,
 Gaupavana de Kausika,
 Kausika de Kaundinya,
 Kaundinya de Sandilya.
 Sandilya de Kausika y Gautama,
 Gautama de Agnivesya,
 Agnivesya de Gargya,
 Gargya de Gargya,
 Gargya de Gautama,
 Gautama de Saitava,
 Saitava de Parasaryayana,
 Parasaryayana de Gargyayana,
 Garyayana de Uddalakayana,
 Uddaylakayana de Gabalayana,
 Gabalayana de Madhyandinayana,
 Madhyandinayana de Saukarayana,
 Suakarayana de Kashayana,
 Kashayana de Sayakayana,
 Sayakayana de Kausikayani,
 Kausikayani de Ghritakausika,
 Ghritakausika de Parasaryayana,
 Parasaryayana de Parasarya,
 Parasarya de Gatukarnya,
 Gatukarnya de Asurayana y Yaska,
 Asurayana de Travani,
 Travani de Aupagandhani,
 Aupagandhani de Asuri,
 Asuri de Bharadvaga,
 Bharadvaga de Atreya,
 Atreya de Manti,
 Manti de Gautama,
 Gautama de Gautama,
 Gautama de Vatsya,
 Vatsya de Sandilya,
 Sandilya de Kaisorya Kapya,
 Kaisorya Kapya de Kumaraharita,
 Kumaraharita de Galava,
 Galava de Vidarbhi-kaundinya.
 Vidarbhi-kaundinya de Vatsanapat Babhrava,
 Vatsanapat Babhrava de Pathi Saubhara,
 Pathi Saubhara de Ayasya Angirasa,
 Agasya Angirasa de Abhuti Tvashtra,
 Abhuti Tvashtra de Visvarupa Tvashtra,
 Visvarupa Tvashtra de Asvinau,
 Asvinau de Dadhyak Atharvana,
 Dadhyak Atharvana de Atharvan Daiva,
 Atharvan Daiva de Mrityu Pradhvamsana,
 Mrityu Pradhvamsana de Pradhvamsana,
 Pradhvamasana de Ekarshi,
 Ekarshi de Viprakitti,
 Viprakitti de Vyashti,
 Vyashti de Sanaru,
 Sanaru de Sanatana,
 Sanatana de Sanaga,
 Sanaga de Parameshthin,
 Parameshthin de Brahman,
 Brahman es Svayambhu, existente por sí mismo. Adoración a Brahma.

Categoria: Escrituras Hindus

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