OCTAVO BRAHMANA


 Entonces Vakaknavi dijo: “Venerables brahmines, voy hacerle dos preguntas. Si en verdad puede contestarlas, nadie de vosotros, creo, podrá vencerle en ninguna otra discusión referente a Brahma”. Yagñavalkya respondió: “Pregunta, oh Gargi”.
 Aquélla dijo: “Oh Yagñavalkya, igual que el hijo de un guerrero de los Kasis o Videhas tensa el arco y, tomando dos flechas bien afiladas, se prepara para la batalla, así me preparo yo para luchar contigo con dos preguntas. Respóndeme a estas preguntas”. Yagñavalkya repuso: “Pregunta, oh Gargi”  .
 Aquélla dijo: “Oh, Yagñavalkya, aquello que dicen que está más arriba de los cielos y más abajo de la tierra, que contiene el cielo y la tierra, el pasado, el presente y el futuro, dime, pues, ¿de qué está tejido?”        
 Yagñavalkya respondió: “Aquello que dicen que está más arriba de los cielos y más abajo de la tierra, que contiene el cielo y la tierra, el pasado, el presente y el futuro, está tejido de éter (akasa).”     
 Aquélla exclamó: “Me postro ante ti, oh Yagñavalkya, pues has resuelto esta pregunta. Prepárate para la segunda”. Yagñavalkya repuso: “Pregunta, oh Gargi”.      
 Aquella prosiguió: “Oh Yagñavalkya, aquello que dicen que está más arriba de los cielos y más abajo de la tierra, que contiene el cielo y la tierra, el pasado, el presente y el futuro, dime, pues, ¿de qué está tejido?”    
 Yagñavalkya respondió: “Aquello que dicen que está más arriba de los cielos y más abajo de la tierra, que contiene el cielo y la tierra, el pasado, el presente y el futuro, está tejido de éter”. Gargi replicó: “¿De qué está, pues, tejido el éter?”  
 Aquél repuso: “Oh Gargi, los brahmines llaman a esto el Akshara (lo imperecedero). No es áspero ni fino, ni corto ni largo, ni rojo (como el fuego) ni fluido (como el agua); no tiene sombra, ni oscuridad, ni aire, ni éter, ni se adhiere a nada; no tiene gusto, ni olor, ni ojos, ni oídos, ni habla, ni mente, ni fuerza, ni aliento, ni boca (o puerta), ni medida; no tiene interior o exterior, no devora nada ni nadie le devora a él.      
 “Por mandato de Akshara (el imperecedero), oh Gargi, el sol y la luna están separados. Por mandato de Akshara, oh Gargi, el cielo y la tierra están separados. Por mandato de Akshara, oh Gargi, lo que llamamos momentos (nimesha), horas (muhurta), días y noches, medio meses, meses, estaciones y años, están separados. Por mandato de Akshara, oh Gargi, algunos ríos fluyen hacia el Este desde las montañas blancas y otros al Oeste o a cualquier otra dirección. Por mandato de Akshara, oh Gargi, los hombres alaban a los santos, a los antepasados y a los dioses.   
 “Oh Gargi, quien ofrece sacrificios y practica austeridades en este mundo durante mil años, sin conocer a Akshara (el imperecedero), contemplará apenado cómo sus obras tendrán fin. Quien, sin conocer a Akshara, deja este mundo, no es más que un esclavo de él. Pero, oh Gargi, quien deja este mundo conociendo a Akshara, es un verdadero Brahmín.   
 “Ese Brahma, oh Gargi, no se puede ver, pues es la visión; no se puede oír, pues es el oído; no se puede percibir, pues es la percepción; no se puede conocer, pues es el Conocimiento. No hay nada que se pueda ver, pues él es la única visión; nada que se pueda oír, pues él es el único sonido; nada que se pueda percibir, pues él es el único Conocimiento. En ese Akshara, oh Gargi, está envuelto el éter como el tejido de una tela.” 
 Entonces exclamó Gargi: “Venerables brahmines, podéis consideraros muy grandes si se os permite postraros ante él. Nadie, creo firmemente, le vencerá en ningún argumento referente a Brahma”. Después de esto, Vakaknavi dejó de preguntar.

Categoria: Escrituras Hindus

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